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viernes, 20 de octubre de 2017

Día de la Biblioteca 2017

Por iniciativa de la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, desde 1997, en colaboración con el Ministerio de Educación Cultura y Deporte, cada 24 de octubre se celebra el Día de la Biblioteca, con el objetivo de concienciar a la sociedad de la importancia de la lectura y como homenaje y reconocimiento a la labor de las bibliotecarias y los bibliotecarios.

¿Por qué se eligió esta fecha?


La noche del 24 al 25 de agosto de 1992, el sitio de Sarajevo se cobraba un víctima de incalculable valor. El cañoneo serbio con bombas de fósforo destruía el edificio de la biblioteca. Desaparecieron una buena parte de sus fondos, cientos de miles, incluidos 700 manuscritos e incunables, una colección única de libros y publicaciones históricas bosnias y más de 155.000 rarezas bibliográficas.


En medio de la catástrofe,  el personal de la biblioteca junto a un grupo de ciudadanos intentaron salvar lo que pudieron bajo las balas de los francotiradores. Algunos perdieron la vida.



El trasfondo de esta historia es mucho más terrible de lo que podemos pensar y queda muy bien recogido en un artículo de Enric Juliana en La Vanguardia. (Reflexión inmediata: ¿ser gran lector y amante de la lectura nos hace mejores? No, sin duda).



Para celebrarlo este año, el texto encargado viene firmado por Alejandro Palomas, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2016 y el cartel por Manuel Marsol, con un gran historial de premios.

Alejandro Palomas

Manuel Marsol

He aquí el citado pregón y el cartel.


“Como Mary Poppins, pero sin volar”
Soy sobrino de bibliotecaria. Desde que tengo memoria, mi tía, que acaba de cumplir ochenta años, me ha regalado un libro el día de mi cumpleaños. Primero fue la serie de Osear, con su Kina y su láser, de la gran Carmen Kurtz; llegaron después las aventuras de Los Cinco, algunos clásicos ilustrados, la gran Nada de Carmen Laforet… La lista es larga y el disfrute ha sido mágico, porque mi tía entiende la lectura como algo que cura, que aleja al inocente de lo que agrede, y yo -y ella lo sabe- siempre he sido demasiado vulnerable a lo que daña, sea o no imaginado, sea o no real.
Mi tía se llama Nuria y desde niña sufre mucho de la vista. Aun así, trabajó durante décadas fomentando el amor por la lectura en hombres y mujeres, chicos y chicas a los que no conocía, pero cuya mirada no tardó en aprender a leer, a identificar y a descifrar. Ella decía -y a veces dice todavía- que “repartía refugio”, y se emociona al recordarlo. La he oído también confesar en algunos momentos de nuestra historia común, que no fueron fáciles y que vivimos juntos: “Decidí ser bibliotecaria porque así me aseguraba de que, por muy mal que nos fueran las cosas, aunque faltara el agua caliente o la calefacción, siempre tendríamos un libro en casa”. Ahora, quince años después de su jubilación, soy yo quien le recomienda lecturas. Leemos un libro a la vez y nos juntamos cada quince días a coomer y a comentar lo leído, en lo que hemos bautizado como “El club de las 2”, porque intentamos en lo posible que coincida con el día 2 de cada mes, a las 2, y porque somos dos almas lectoras que no tienen freno. Durante estos años de club, ella me ha contado cosas, muchas cosas de su vida en la biblioteca, y desde que la oigo hablar como lo hace sobre su amor por esa vocación, que no decrece a pesar del tiempo, no puedo dejar de maravillarme y de preguntarme cómo definiría yo a una bibliotecaria -o a un bibliotecario- llegado el caso.
Hasta hace unos meses no di con la respuesta.
Fue a raíz de la publicación de Un hijo, durante una charla en un centro de enseñanza de una capital andaluza. Y fue precisamente gracias a un niño de diez años que, junto con otros 1OO, había leído la novela y quería conocer a su autor. Por motivos de espacio, el acto tuvo lugar en la biblioteca del centro, con un par de profesoras y la encargada de la biblioteca. La charla fue muy intensa, mucho más de lo que yo esperaba, y se alargó. Cuando por fin llegamos al final del turno de preguntas, un niño que estaba sentado en la primera fila levantó la mano.
-A mí lo que más me ha gustado del libro es María -dijo refiriéndose a la orientadora del centro, que es, junto con el pequeño Guille, la protagonista del libro.
Quise saber por qué. El niño, llamado Ismael, se rio un poco y luego, mirando a una de las tres mujeres que estaban junto a la puerta. dijo:

-Porque es igual que la seño Lourdes. -Una de las tres mujeres que estaban junto a la puerta se encogió un poco y negó con la cabeza, incapaz de reprimir una sonrisa. Ismael no había terminado-. Vive en la biblioteca porque si no los libros a lo mejor se van. O se mueren.
Se hizo el silencio en la biblioteca. Nadie se rio. Nadie dijo nada. Fueron segundos llenos de respiraciones contenidas, de tensión y de infancia.
-Es que es bibliotecaria -volvió a hablar Ismael. Y al ver que yo lo miraba sin saber qué decir, debió de entender que necesitaba explicarse mejor, y añadió-: O sea, como Mary Poppins, pero sin alas.
Hoy es un día especial. Celebramos el Día de las Bibliotecas y celebramos también que cientos, miles de Mary Poppins sin alas velan por los libros que las habitan para que no se mueran ni se vayan, e Ismael siga creyendo que la vida está en los libros y su reflejo fuera. Hoy es el día en que, un año más, la magia se renueva y todas las bibliotecarias y bibliotecarios del mundo se saludan con una mirada cómplice y un largo. hermoso y tierno:
“Supercalifragilísticoespialidoso”.


Texto: Alejandro Palomas





domingo, 14 de octubre de 2018

Día de las Escritoras… de la Literatura Infantil (I Anglosajonas)


Dice la Wikipedia sobre el Día de las Escritoras: “El Día de las Escritoras es una conmemoración iniciada en España en octubre de 2016 para recuperar el legado de las mujeres escritoras, hacer visible el trabajo de las mujeres en la literatura y combatir la discriminación que han sufrido a lo largo de la historia.  La celebración, de carácter anual, se convoca el lunes siguiente a la fecha del 15 de octubre, festividad de Teresa de Jesús”.


Insiste diciendo: “El Día de las Escritoras surgió por iniciativa de la Biblioteca Nacional de España, la Asociación Clásicas y Modernas y la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE) para compensar la discriminación histórica de las mujeres en la literatura”.


Alguien dirá que no es para tanto, que es otro invento feminista y que da igual quién escriba un libro si está bien escrito. Pero hay datos de sobra para celebrar este día. Es cierto que ya no estamos en aquella época en la que las mujeres tenían que firmar con seudónimo para poder publicar. Pero algo pasa si, fijándonos en el terreno de la Literatura Infantil y Juvenil, de 40 premios nacionales entregados, solo 10 han sido para escritoras. 

Y es importante porque el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil  viene de la administración, mientras que premios como el Lazarillo  o el Premio Andersen están repartidos en un 50 % a escritoras y escritores, en cada caso, y los jurados respectivos son colegas de profesión.


Por eso se me antoja dedicar una buena entrega a las mujeres escritoras en Literatura Infantil y Juvenil, de tal manera que quien se acerque por el Blij reconozca a quiénes están detrás de títulos que de una forma u otra le han acompañado en libros leídos, en dibujos animados, en películas, series de televisión…

 Y he optado por hacerlo por países y en varias entregas (tantas son). Una forma como otra cualquiera, ¿no? Eso sí: tomando datos base copiados de la red. 

Australia y Nueva Zelanda


Helen Lyndon Goff fue una escritora, actriz y periodista australiana, creadora de la famosa niñera de ficción Mary Poppins en el libro del mismo nombre. En 1924 se muda a Inglaterra, donde escribe bajo el seudónimo de P.L. Travers.



Oficial de la Orden del Imperio Británico, P. Wrightson fue una escritora australiana de libros infantiles, de los primeros que tratan sobre la mitología aborigen australiana. Ganadora del Premio Andersen.



Bibliotecaria y escritora neozelandesa de literatura infantil y juvenil, cuya importante labor en estos campos dio lugar a la creación del premio que lleva su nombre. En su divertido título “El secuestro de la bibliotecaria” se esconden muchas fórmulas de una buena biblioteca y una buena bibliotecaria. Ganadora del Premio Andersen y de la Medalla Carniege.


Reino Unido


Escritora, ilustradora, fabulista de literatura infantil y naturalista. Su personaje más famoso es Peter Rabbit. Ejemplo de las dificultades de la mujer para publicar y desempeñar algunos puestos, debió luchar también con los deseos de sus padres. Sin embargo su empeño le llevó a una gran producción de cuentos ilustrados, protagonizados por animales, con gran éxito de lectores.




Autora de obras para niños, poesía, biografías, historia y sátira. Hija y hermana de escritores, estimulada por la abundante lectura de pequeña, dedicó su vida a escribir historias entre las que incluyó una autobiografía. Ganadora del Premio Andersen y de la Medalla Carnegie entre otros galardones.



Escritora inglesa de literatura infantil que firmó 762 obras juveniles, tanto con su nombre de soltera, Enid Blyton, como con su nombre de casada, Mary Pollock. Si bien no es considerada por la crítica como una buena escritora, es considerada el quinto autor más popular del mundo, con más de 3.300 traducciones de sus obras y más de 400 millones de copias vendidas. Ojo porque en algunas obras se aprecian toques sexistas y racistas.



Hija de John Greenaway, dibujante y grabador, este le inspiró el interés por la ilustración por lo que asistió a algunas escuelas de Arte (alguna tuvo que dejarla por enseñanzas diferenciadas para chicos y chicas). Ilustró obras propias y también de otros autores. En reconocimiento a su pionera labor como ilustradora se instituyó el premio que lleva su nombre Medalla Kate Greenaway, establecida en su honor en el año 1955, se concede anualmente por el colegio profesional que representa a los bibliotecarios y otros profesionales de la documentación en Reino Unido, a un ilustrador de libros infantiles.



Joanne Rowling, quien escribe bajo los seudónimos J. K. Rowling y Robert Galbraith, es una escritora, productora de cine británica y guionista, conocida por ser la autora de la serie de libros "Harry Potter". Junto con otros títulos, las ventas de sus libros han superado los quinientos millones de ejemplares vendidos. Ha recibido numerosas distinciones honoríficas (incluso es la primera escritora en recibir el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia) pero, al menos aún, no hay premios literarios relevantes.



Richmal Crompton Lamburn, escritora inglesa, se especializó en libros infantiles y narraciones de terror. Es justamente célebre por una larga serie de libros que tienen como personaje central a Guillermo Brown. Se trata de relatos de un estilo deliciosamente irónico, que reproducen muy bien el habla de los niños entre once y doce años y en los que Guillermo y su pandilla, "Los Proscritos" ponen continuamente a prueba los límites de la civilización de la clase media en que viven, con resultados, tal y como se espera, siempre divertidos y caóticos.



Kathleen Mary Pearson, conocida profesionalmente como Mary Norton (apellido de su marido), fue una autora inglesa de libros infantiles. Se hizo especialmente conocida por la serie de novelas de fantasía sobre “Los diminutos” (The Borrowers), las pequeñas personas que viven en secreto en medio de la civilización humana contemporánea. Ganó la Medalla Carnegie  y muchos de sus títulos han gozado del favor del público.

Norteamérica



Judía polaca sufrió la persecución nazi, hasta que pudo escapar con su familia a EEUU vía Suecia. Comenzó su trabajo como ilustradora tras recibir distintos estudios y su matrimonio con Arnold Lobel, también ilustrador, eclipsa en cierto modo su trabajo cuando firman obras conjuntamente. No obstante ha sido reconocida con numerosos premios y más candidaturas a otros. Su nacionalización como americana no dejó atrás la influencia de su pasado.



Nacida en China, hija de misioneros, se establece en Estados Unidos. Tras sus estudios trabaja de misionera y comienza a publicar con la convicción de que los libros infantiles deben ocuparse de temas contemporáneos y realistas, por ello su obra se ve caracterizada por temas difíciles como la muerte de un ser querido. Muy conocida por “La gran Gilly Hopkins” y “Un puente para Therabitia”, además del Premio Andersen obtuvo la Medalla Jhon Newbery y  el Premio Memorial Astrid Lindgren, entre otros.



Cuando tenía 65 años, Laura Ingalls Wilder (USA) narró su infancia de pionera en varios libros, siendo “La casa de la pradera” el que conoció mayor éxito. La popularidad de estos libros situó a la escritora como finalista de los premios Newbery en varias ocasiones e incluso dio lugar a la creación de la Medalla Laura Ingalls Wilder para un autor o ilustrador vivo cuyos libros, publicados en los Estados Unidos, han hecho "una contribución sustancial y duradera a la literatura para niños". Sin embargo el premio cambió de nombre a  Legacy Children's Legacy Award por el supuesto lenguaje racista en las obras de Laura Ingalls que la Asociación percibió como parcial contra los nativos americanos y los afroamericanos.



Escritora estadounidense, reconocida por su famosa novela “Mujercitas” con la que obtuvo un abrumador éxito, relato en parte autobiográfico inspirado en su niñez junto a sus hermanas en Concord, Massachusetts. Esta obra fue escrita por encargo de su editor, que quería un libro orientado a mujeres jóvenes. Comprometida con el movimiento abolicionista y el sufragismo, recurrió al seudónimo de A.M. Barnard para novelas y relatos en los que se tratan temas tabúes para la época como el adulterio y el incesto.



llamada "Maud" por su familia y amigos,  Lucy Montgomery fue una escritora canadiense, reconocida por la serie de novelas “Ana de las Tejas Verdes”. Cultivó la novela, la poesía y el relato corto, siendo lo más destacado su producción infantil.  Además de un libro de no ficción sobre mujeres destacadas en la historia publicó también una autobiografía. Fue nombrada miembro de la  Excelentísima Orden del Imperio Británico.





Con una vida personal muy complicada, que quedó reflejada en sus memorias en dos volúmenes, sus obras eran muy reconocidas por la crítica pero no con buenas ventas. Sin embargo encontró un relanzamiento que la situó tanto en sus obras de adultos como en las dirigidas al público juvenil e infantil en una buena posición ganando el Premio Andersen entre otros.



Escritora estadounidense de literatura juvenil e infantil. Escribió en su adolescencia ante la incapacidad de encontrar libros que realmente le gustaran. Con dieciocho años de edad publicó su primera novela, The Outsiders (Rebeldes), que obtuvo un gran éxito de crítica y público y vendió en total más de nueve millones de ejemplares en un solo mes. Su segunda obra narrativa, Rumble Fish (La ley de la calle), obtuvo tanto éxito como la primera. Ambas novelas fueron adaptadas al cine por el director Francis Coppola.



Virginia Esther Hamilton fue una escritora afroamericana que cambió la literatura infantil aportando “un estilo faulkneriano de escritura sofisticada y de vanguardia al mundo de los libros para lectores jóvenes”. Su obra ha sido tan considerada que ha merecido los más importantes premios de EEUU, y también el Premio Anderrsen, con sus personajes afroamericanos  protagonistas como elemento muy destacado si lo comparamos con la literatura juvenil contemporánea.

lunes, 2 de mayo de 2016

Prueba Escala: ¿quién examina el examen?

(Este artículo va con letra pequeña porque para quien no le interese, será un peñazo y ocuparía demasiado. Perdón).

De nuevo estamos a las puertas de la aplicación de las pruebas Escala de Lengua y Matemáticas. ¿Cómo serán las de este año? ¡Aaaah, sorpresa!

Hace dos o tres años denuncié la mala calidad y lo negativo que eran para la comprensión de los textos, los dibujos que aparecían (además de muchas otras cosas, claro). Con la cantidad de docentes buenos ilustradores que hay, recogieron imágenes de Internet que sonaban a colegio y ya está.

Las imágenes.
No sé si alguien lo “oyó”, lo cierto es que el año pasado las ilustraciones eran de elaboración propia. Pero de ordenador, hechas probablemente con Paint. Y, nuevamente, sin cumplir alguna de las funciones que pueden tener las ilustraciones que acompañan a un texto (ayudar a la comprensión, o interpretar, o solo repetir, o...) y quedan como decoración poco acertada: para la celebración del día del libro de un cole se ve a la niña de la ilustración de este párrafo; para los lectores en una biblioteca a tres niños en mesas individuales sin estar leyendo; para hablar de una clase de 25, con 5 nos bastan;...




Los contenidos.
Además de lo negativo de estas ilustraciones, tan poco acertadas, tenemos los contenidos. Empezamos a analizar.


El título del texto para celebrar el día del libro es “Un libro es un amigo”. Se habla de cuantacuentos, de biblioteca, carné, préstamos de libros, lectura de poesías, y de regalo de libros para la clase y merienda, pero en ningún momento se habla de que los niños leyesen, de la posible relación del lector y el libro (que pudiera valorarse de amistad), o de que se lo pasaran bien leyendo. Un título pretencioso que no tenía eco en un prosaico texto sobre una celebración.

En una prueba que va entre lectura comprensiva y ejercicios matemáticos, ponen a cuatro chicos diciendo algo en unos bocadillos... ¡Pero dentro del bocadillo aparece su nombre con dos puntos y lo que dice! Como si fueran los periodistas de una rueda de prensa que se presentan diciendo su nombre y luego la pregunta. Cualquier lector podría interpretar que son vocativos: el niño dice “Pablo: en mi clase ha contado cinco cuentos...”. ¿Quién es Pablo: el niño que habla -entonces no debería aparecer en el bocadillo-, o el niño que escucha, o el que ha contado el cuento?




Luego, para seguir dando textos y haciendo preguntas literales que más tienen que ver con la decodificación que con la comprensión, nos habla de un maestro que podría parecer muy animador a la lectura, que tiene un cartel con las fotos de los alumnos y pone un cuadradito por cada libro que cada niño lee. De esa manera queda muy bien expuesto el que lee mucho y el que lee poco... ¿a quién interesa esto? ¿lo que prima es la cantidad de libros leídos? ¿a todos les cuesta lo mismo? ¿todos los libros son iguales de largo/complicados de leer? ¿no es esto competitivo? ¿no deja en evidencia a quienes están menos animados o preparados para leer frente a los que “van mejor”? Sin duda, otra metedura de pata.




Luego aparecen cuatro títulos de libros (para 2º de Primaria) que han de ordenar por orden alfabético. De acuerdo que algunos están bien y han tenido reediciones, pero son los cuatro de El barco de Vapor, serie azul, antiquísimos, uno con el nombre confundido (“Abuela Opalina” en vez de “Abuelita Opalina”). ¿Quién ha puesto estos títulos? ¿Es todo lo que sabe de los libros que ahora se están leyendo en este curso o es lo que recuerda de cuando leía en 1981?



Seguimos. Para hacer problemas, de los que forzosamente hay que separar en datos y operaciones, nos cuentan los materiales que hay en la biblioteca de aula: “películas 25, libros informativos 50, libros de historias 175 y libros de cómics 100”. ¿Qué querrá decir libros de historias? ¿Y libros de cómics? ¿A qué responden esas cantidades a la necesidad de trabajar con números altos -centenas- o a una posible realidad con más de 300 volúmenes en una clase de 25 alumnos?

No importa, dirá alguien, son como ejemplo para saber si saben hacer los problemas. Y así no importa tener una biblioteca de aula imposible de gestionar con tantos libros, ni sitio donde ponerla, donde a los libros de contenido literario se les llama de historias (no debe tener este maestro ni poesía, ni teatro, ni revistas, ni álbumes, ni libros hechos en clase, ni...), y hay 50 libros informativos (¡Ja!) y... 100 libros de cómics (¡Ja, ja!), que son ¿tebeos de grapas, o libros del tipo novela gráfica? ¿Sabe algo de cómics el autor de la prueba?... Pero como es como ejemplo.


Y ya nos dirigimos hacia el hallazgo total, donde quieren examinar a los niños y a la vez dar pistas a maestros y maestras de cómo ampliar esa biblioteca (ya que parece que tiene pocos libros a ojos de quien ha inventado los datos de la misma) y es el que ¡cada niño y niña llevará dos libros en el mes de mayo!

¡Olé! Esa magnífica idea por la que algunas familias se desprenden de libros que no le gustaron a sus hijos, o compran un par de ellos baratos y malos en un bazar, o pretendiendo destacar llevan libros de un nivel más alto del nivel lector de la clase, o algunos muy sobados de casa por lo que otra familia protestará porque debían haber sido nuevos como los suyos, o porque empiezan a deshojarse, o...

Volvamos a los problemas. Por un lado el cómo resolverlos poniendo datos y operaciones. Los que les machacamos con aquello de hacer un dibujo que recoja el problema, ahora reconocemos nuestro error porque no los estamos preparando para la prueba de las pruebas que es la que debe determinar la metodología... ¡Ni loco! Además pide al final el resultado, no la “respuesta” o “solución”. Más parece que la palabra resultado pide una cantidad que lo que debe ser, contestar a la pregunta que se hacía en el enunciado del problema.






Y si nos fijamos en el contenido ya el “alucine”. Primero en la lista aparecen los materiales de la biblioteca de aula pero pregunta solo por los libros. No se pretende saber si saben aplicar la suma para resolver el problema, sino si saben diferenciar entre la palabra materiales y la palabra libros o, mejor aún, si caen en la trampa o no. Para el de 25 niños a dos libros por niño, tenemos una ilustración magnífica (glup) y la redacción del último no tiene desperdicio:




¿Existe una estantería donde caben 120 libros? ¿Ni más ni menos? ¿Los libros son todos igual de gordos? Se supone que todos los materiales que había en abril en la clase estaban colocados ya, por lo tanto la nueva estantería es para los nuevos libros. Si el maestro ha colocado ya los 50 libros que han traído, entonces no falta ninguno por poner, además de que el objetivo de una estantería no es llenarla sino albergar los libros que tengamos y más cosas, claro, que una biblioteca de aula debe tener más cosas.


El colmo de los colmos está en la pregunta 15, los libros cuestan todos 5 o 5.50 €. ¡Si encuentran “Abuelita Opalina”, de 1981, les costará unos 8 €. ¡Ah! Perdón, se me había olvidado que eran ejemplos. ¿Por qué no ponerlos reales con los precios casi reales redondeados? ¡Ah! Perdón, es mejor no ajustarse a la realidad que hacer publicidad. ¿Sí?


La prueba de lectura
Esta es otra. En el cuadernillo general, los textos sobre los que se hacen las preguntas para medir la comprensión son textos expositivos. Al margen de ello, hay una prueba de lectura para una muestra, con un texto literario... ¿literario?


Se ha escogido un cuento de un ingeniero madrileño que, con cuatro hijos, ha montado una web con cuentos que inventa queriendo darle a todo mucho valor educativo. Mis respetos, pero confunde literatura con didáctica, y así le queda (al menos) este cuento llamado “La pizarra mágica” que quiere (como así se recoge en la valoración de la idea principal que hacen los que elaboran la prueba) dejar clara la importancia del mensaje ecologista del mismo.



Hay que ser muy hábil para querer transmitir un valor y rodearlo de literatura. Cuando tenemos a un escritor, lo que nos da es literatura con contenido. Pero no es este el caso.

Porque, preguntan los pequeños lectores: ¿cómo va a hacer real a su familia en ese bosque si estarán en otro sitio? ¿Que existen dos veces? ¿Y qué pasa con las tizas, no valen para otra pizarra? Porque la pizarra, que no vuelve a ver, era normal pero las tizas brillaban. Y si estaba en un bosque, ¿cómo es que el bosque se convirtió en un bosque cuando dibujó la niña árboles? Y si solo borró los desperdicios ¿que pasó con su segunda familia ahora pintada y "viva"?

Son algunas de las dudas que se plantean los pequeños lectores antes de darse cuenta que todo el montaje era para que reconozcan que la idea principal es que recojan la basura del suelo.
De pena.

El cuestionario de contexto
Dos o tres comentarios solamente.


El primero: cuando preguntan sobre los recursos que existen en el domicilio familiar preguntan si tienen internet y si tienen programas educativos en el ordenador para facilitar el aprendizaje... ¿Han preguntado si tienen ordenador? ¿Se da por hecho que todos lo tienen? ¿Cómo saben que no lo tienen? Yo tengo un 50% de alumnado sin ordenador...


El segundo: respecto a las ocupaciones de los padres... ¿dónde marcan las señoras que limpian en casas ajenas? ¿Y los jornaleros del campo, en “personal especializado en agricultura”? ¿Cómo empieza la relación por “Dirección de empresas”? (¿Es necesario aquí el ordenarlo alfabéticamente?)  A mí casi me suena a insulto.


Algo más, ¿qué consecuencia tiene el resultado de este cuestionario de contexto? ¿Se sigue comunicando -no lo sé- como se hizo con los de las primeras Pruebas de Diagnóstico? Si los resultados son importantes, ¿por qué no aplicarlos en una muestra significativa de todos los colegios para así conocer los contextos de manera más exhaustiva, transmitiendo luego esas valoraciones a los centros con las recomendaciones básicas que cada resultado conlleve?

Ultima reflexión: el valor de los resultados
Vaya por delante que estoy de acuerdo con que se hagan pruebas diagnósticas, vaya por delante que estoy de acuerdo en que se unifiquen, se estandaricen, se hagan matemáticamente medibles, etc., etc.
Pero sus resultados no van a dejar de ser los resultados de una prueba aplicada en un momento concreto cuando se dan unas características concretas. No se pueden generalizar los datos, solo es una aproximación.

Ante la próxima aplicación de la prueba en mi clase, he pasado la prubea comentada del año pasado a modo de ensayo, avisándoles que luego vendrá la “de verdad”. Esto es una recomendación (al menos eso recuerdo de cuando aplicaba las PED) y viene bien porque ni el formato, ni la redacción, ni la tipología, ni nada se asemeja a lo que trabajamos en clase.

La prueba ha sido fotocopiada (no era necesario el color para nada) y en folio normal (no era necesario más gramaje). Se han entregado las hojas conforme se iban aplicando y ha sido en cuatro días en vez de en dos. La situación era distendida pero ajustada a las condiciones de aplicación (nada de ayudas) y los resultados han sido magníficos. Además de que la prueba será otra (de verdad que deseo que mejor hecha) las condiciones también variarán (más calor -”puedo beber agua” cada dos por tres- y cierta tensión, claro).

¿Los resultados? Nos veremos aquí para comentarlos.

Conclusiones
1º) Cualquier docente de 2º de Primaria puede elaborar una prueba mejor que esta.
2º) Las pruebas pueden ser fotocopiadas en los centros con un consiguiente ahorro por parte de la Consejería, que podría (con menos de la cuarta parte) financiar las fotocopias que luego les facturarían los colegios.
3º) Los contenidos de las pruebas no deben valer porque son como ejemplos, sino que deben ajustarse a la mayor verosimilitud posible.
4º) Cualquier publicación, y esta lo es, necesita de un editor (o editora, claro) que revise desde una perspectiva profesional el producto para que tenga, al menos, el mínimo de calidad que merecemos alumnado y profesorado.
5º) Si la Agencia Andaluza de Evaluación Educativa no tiene nada más que ofrecer que esto, realmente está costando demasiado cara y habría que replanteársela.