lunes, 18 de julio de 2022

Datrebil. 7 Cuentos y un espejo (R)

 

De Miquel Obiols. Ilustraciones de Miguel Calatayud. Colección Siete leguas. Ed. Kalandraka. Traducción: Angelina Gatell Comas.




Cuando acababa el siglo XX, el Equipo Peonza decide buscar los “Cien libros para un siglo”, elige como correspondiente a 1980 “Datrebil. 7 cuentos y 1 espejo”, considerándolo por tanto uno de los cien mejores libros del siglo pasado.

¿Qué tiene el libro para ser considerado como tal? En principio es un libro distinto, disidente, un libro denuncia, un libro que apela a la inteligencia, al humor, a la crítica … pero que, sobre todo, considera al lector infantil como lector, dándole textos muy elaborados para entenderlos del todo o lo que buenamente se entienda, por sus muchas lecturas.





En “Historia crítica de la Literatura Infantil y Juvenil en la España actual (1939-2015)”, Jaime García Padrino le dedica siete renglones y habla de un <<coche/espejo>> que todavía estoy buscando. Seguro que no ha leído el libro: es imposible (además de equivocarse) no hacer mención a tanto como hay aquí escrito (e ilustrado).





Conocer la trayectoria y obras del autor nos ayuda, y mucho, a comprender todo el trabajo que hay detrás no solo de este libro, sino de toda su producción que está al rescate por parte de Kalandraka, de quien ya tiene 4 libros publicados. Libros que estaban descatalogados y que tenemos la suerte de poder volver a disfrutar los que ya los conocíamos, y de estrenarse quienes se incorporan a este espacio lector.





Vamos a centrarnos ahora en “Datrebil” y vamos a exponer ese porqué es un libro magnífico. Lo primero es que el libro es de 1980, se reedita continuamente sufriendo esos pasos de Espasa Calpe a Planeta, pero siendo uno de los títulos que sobreviven a los continuos recortes que sufre el fondo de la colección original de Austral. Y aquí algo muy importante: lo que nos ofrece este libro sigue teniendo una vigencia absoluta, no necesita internet ni móviles ni ninguna referencia a la tecnología actual porque los cuentos están hechos con la fibra de la literatura, la que se pone por encima del tiempo. Este es un libro clásico.





El libro contiene distintos tipos de estructuras literarias, distintos narradores, distintos subgéneros literarios … incluida la metáfora visual a partir de imágenes que cuentan, incluidas las alteraciones gráficas de letras destacadas en otra tipografía (fuente y cuerpo), llegando al texto escrito invertido: de derecha a izquierda.




 

En una primera lectura, son seis cuentos y los dibujos de unas palabras según lo que significan. Cuentos de historias que atrapan, con intriga o con humor o con sorpresa. Pero, ¿cómo se lee la historia de un perro, enamorado de la luna, que tiene que aprender a ladrar, que da los lametones más inmensos, que prefiere pasar la noche a la intemperie y que termina subiendo por una escalera larguísima hacia su amada? Se lee con el asombro de toda historia surrealista, pero a la vez verosímil; se lee con el eco de Rodari y sus disparatados personajes aplaudiendo esta idea; se lee con complicidad con el dueño del perro: narrador en primera persona del relato.





Resulta difícil leer el siguiente cuento, El hombre del saco, sin ver su aspecto teatral: los personajes, los diálogos, las acotaciones, los escenarios fijos para desarrollar la escena, las intervenciones ordenadas, el inicio lento y suave para ir subiendo al cómico enredo del nudo y llegar a un divertido y ocurrente desenlace. Solo faltan los aplausos que los pondrá el lector.





Abracadabra, la tercera historia, es un monólogo del absurdo, piezas de puzle desparramadas por las páginas que, al llegar al final, todo empieza a encajar, a tomar forma y a presentar una situación delirante … de puro delirio. Kalandraka ha “movido” una ilustración que apareció en su origen al principio del relato (y que podía dar una pista sobre lo que se iba a leer) a la portada de esta nueva edición, agudizando así la sorpresa final.





Para el cuarto relato, Miquel Obiols recurre a un género que no se ofrece a los lectores de diez años (edad en la que ya podrían disfrutar mucho de este libro y, por supuesto, para más edad incluidos los adultos) como es la ciencia ficción. En Autopista-17 vamos a encontrarnos con un personaje extraño, un polipstía, que nos va a poner en alerta de que puede ocurrir cualquier cosa en el viaje que la familia protagonista realiza y donde todo parece normal hasta que …





Ahora el libro da un giro o sigue girando, como se prefiera. Nos presenta un relato en porciones desordenadas, Margot, para el que propone un juego que nos lleva a leerlo “en orden”. Pero, ciertamente, también se podría leer tal y como aparece cada capítulo y terminamos con la misma historia. Porque aquí hay un homenaje a la tradición oral, a los cuentos contados por la abuela, a ese realismo mágico del cuento infantil y nada mejor que adornarlo con una suerte de “rayuela” para participar en la historia organizándola. Cortázar para niños. Un guiño, Margot aprende a volar un 14 de abril.





Llegamos ya a las “Garambainas”. No sé por qué en varias reseñas les llaman caligramas. Son dibujos que representan palabras afectadas por su significado, metáforas visuales. A partir de esta idea, la palabra miel se derrama de su tarro, la palabra tren humea sobre los raíles y la palabra cuerda podría amarrarte si se lo propusiera. Hasta 11 palabras son dibujadas por su propio concepto (16 en el original). El título del cuento aparece en el original con las 11 letras rotuladas anchas conteniendo un dibujo, en la edición actual solo son tres de ellas. Y esto no lo entiendo.





En cualquier caso, cada una de estas garambainas funciona como un cuento, basta con hacer alguna pregunta y contestarla mirando este ejercicio plástico, culmen de la complicidad entre el autor y el ilustrador. Ahí tenemos el germen para una historia que inventar: un libro que continúa fuera de sus páginas.




 

Y llegamos al cuento final: Unos cuentos en libertad. Ahí estaba en el titulo original del libro en forma de texto escrito de última a primera palabra siendo esa última en espejo: “TATREBILL EN CONTES UNS” (Datrebil en cuentos unos). Es un cuento denuncia y un cuento enigma. Estamos en 1980 y la idea de libertad es tan nueva que no se cree duradera o al menos no todo lo extendida que ya debiera. Por lo que cuentos como estos podrían encontrar críticos deseando arruinarlos, como esa inspectora de educación que encontré entonces y que no quería que se les contasen “tonterías” a los niños: ella podría haber sido una de las que cogieran una antorcha para quemarlos, como ocurre con algunos de los cuentos; o esos censores que se mantenían en televisión podrían ser los que irían con cubos de agua a desbaratar a otros de ellos. Pero afortunadamente el pequeño se libra, vuela en libertad (aunque con prudencia: datrebil) y se ha mantenido contándolo todo por muchos años, ahora gracias a Kalandraka más de 40 años después … y ojalá siga.





¿Cómo podría el autor esconder a este séptimo cuento, el único que se salva de la ignorancia de quienes los atacan, de su odio a lo diferente, de sus deseos de que nada cambie? Pues escribiéndolo de derecha a izquierda, lo que se llama escritura en espejo. Pero para que el cuento pueda llegar a todos los que sí están preparados para escucharlo, hacía falta precisamente eso: un espejo. Espasa Calpe lo incorporaba como una página del libro, que habría que arrancar para también poder leer las dos últimas páginas. Kalandraka ha optado por una cartulina plateada que casi cumple, pero la mejor opción es acercar el libro a un espejo y leer todo el dramatismo que esconde este pequeño y último cuento final que, en aquel entonces y ahora donde vuelve el odio, tiene tanto que contar.




 

LAS ILUSTRACIONES

A lo largo de la reseña hemos podido disfrutar de muchas de las ilustraciones del libro. Son parte consustancial de la obra porque Miguel Calatayud también pinta y dibuja diferente. Esa combinación de líneas rectas con líneas orgánicas, esos ritmos al incluir algún elemento que se repite una y otra y otra vez, esa profusión de detalles para un escenario para luego ofrecer al personaje como elemento único en la página en blanco, esa capacidad para interpretar y a veces reinterpretar lo que dice el autor, esa distorsión entre el tamaño de las cabezas y los cuerpos poniendo el interés en la sustancia del personaje … No solo coinciden en el nombre escritor e ilustrador, digamos que también en cierta forma de apellido.




 

El libro original contenía un total de 44 ilustraciones en blanco y negro. Kalandraka ha cambiado alguna de sitio, sin que afecte a las historias y ha suprimido 5 de ellas. La gran ganancia es el aumento de tamaño, ya que el dibujo crece al crecer la hoja del libro, y el color. No acredita esta última edición quién ha realizado el color, claramente digital sobre la obra original, tal vez porque pueda haber sido el propio Calatayud. Pero también aquí hay maestría: se mantienen a dos tintas las escenas menos luminosas de cara a la historia, cobrando más colorido y variedad aquellas que el relato lo aconseja.




 

EL AUTOR




 

En esa reseña podemos ver qué cuenta la editorial Kalandraka del autor. Podemos añadir que casi farmacéutico se pasó a estudiar filología, que se rodeó de escritores muy destacados, que la docencia fue en colegio e instituto, que se casó y tiene dos hijas y ahora tres nietos … pero sobre todo un gran compromiso con el lenguaje y la imaginación, experimentando en cada una de sus posibilidades, inventando por caminos no recorridos que van abriendo puertas a otros y que, alimentado por el legado de Rodari, ha creado escuela para muchos que vendrían después.




 

En los ochenta, yo me “tragaba” mucha televisión infantil, especialmente dibujos animados, para ver qué veía mi alumnado y utilizar a los personajes más populares para trabajos escolares. Ahí descubrí “Planeta imaginario” que me pareció algo absolutamente nuevo, inteligente, creativo, no un programa que como era para niños estaba idiotizado (“Un globo, dos globos, tres globos”, “La cometa blanca” …) sino que estaba dirigido a niños y niñas a los que estimular la fantasía y la apreciación por el arte. Pero había una gran pega: el programa estaba realizado en catalán y para la versión española se había traducido … con muy pocas ganas. Entonces había un desajuste entre audio y video que quitaba mucho atractivo para los pequeños. Una pena. No estoy seguro de que después se haya vuelto a hacer un programa de esa calidad.




No era el único detrás del programa, pero era quien le dio ese espíritu innovador.

 

NOTAS

En este vídeo, un booktrailer de la editorial.

En esta página la web del autor.

Interesante artículo sobre el ilustrador en este texto de Antonio Ventura.

El “Programa más o menos multiplicado o dividido” (también llamado P + o - x o %) fue un programa de televisión infantil creado por Miquel Obiols, que emitió Canal+ entre 1996 y 1999.

En la web de la Asociación de escritores en lengua catalana hay una reseña biográfica del autor.

La traducción del catalán que presenta Kalandraka es la misma que Espasa Calpe, la de Angelina Gatell, que supone todo un gran trabajo al enfrentar una obra con el lenguaje como herramienta de creación literaria y fantasía.

jueves, 14 de julio de 2022

Libros de imagen continua y “acordeones”

LA IMAGEN CONTINUA

En la entrada anterior, hablábamos del libro “La nota”. En este se daba ese planteamiento gráfico por el que a la imagen de una página le seguía la siguiente sin solución de continuidad. Incluso si estábamos en una impar y pasábamos la página nos encontrábamos que, en la página par siguiente, el dibujo continuaba donde lo dejamos.

Vamos a llamarlos libros de imagen continua, que van a prestarse a relatos donde un personaje se dirige de un lugar a otro y el autor o la autora, pretende mostrarnos todos y cada uno de los pasos que da y todos y cada uno de los lugares o edificios por los que pasa.

Definiríamos entonces a los “libros de imagen continua” como aquellos de los que si disponemos de dos volúmenes y los deshojamos y colocamos en orden, tendremos una única gran ilustración. Esto nos exige que la angulación sea siempre la misma (panorámica frontal) y que las ilustraciones vayan sin márgenes ocupando toda la superficie de la página (“a sangre”).


Esta forma de contarnos una cotidianidad que nos rodea a partir de sus protagonistas y los lugares comunes, como si de una película se tratara, la hemos visto en los libros de Rotraut Susanne Berner, grandes álbumes donde una página doble continúa la ilustración de la doble página anterior y precede a la siguiente como un todo lineal (El libro del verano, El libro del otoño … en Ed. Anaya). 



Estaría bien recordar como antecedentes aquellos libros de viaje de Mitsumasa Anno que nos trajera en 1977 la Editorial Juventud y que están en periodo de recuperación por parte de la editorial Kalandraka. La continuidad de sus páginas ofrece un panorama completo y riguroso en los detalles del tema, espacio y época, que está tratando. Cierto es que a veces hay algún pequeño salto entre páginas, pero sin duda son libros de imagen continua.



Estos libros, a su vez, son deudores de aquellos que firmara Ali Mitgutsch, solo que las escenas de doble página, de tantísimos detalles, no se continuaban una con otra, aunque los escenarios estuviesen relacionados con un tema en cuestión. Por ejemplo, en el titulado “Vamos al agua” (Editorial Juventud, 1973), tenemos un puerto pesquero, una playa, un puerto recreativo, un incendio en un barco que apagan otros pequeños botes en un muelle y un barco seccionado para que podamos ver el interior con leyenda numerada para indicarnos los nombres de las distintas partes. De tanto detalle surgió el hecho de buscar algunos citados al margen (palabras o dibujos) dando lugar a la colección de libros “BUSCA y ENCUENTRA de Ali Mitgutsch”. 



Y de ahí con los años apareció como si fuese original esa serie de “¿Dónde está Wally?” que, en su interés por poner dificultad para encontrar al personaje, descuidaba todo lo demás ofreciendo un amasijo que una vez descubierto Wally y una docena de objetos, no servía para nada. 



Un libro que nos llama mucho la atención es “El arroyo”, de Élisée Reclus. La editorial Media Vaca nos habla así de su libro: <<Publicado originalmente en 1869, este relato está a medio camino entre la ciencia y la poesía. En él se nos cuenta la historia de una gota de agua, que es también la historia de la humanidad. Su autor, el geógrafo Reclus, sigue el recorrido de la gota que cae sobre la montaña en forma de lluvia y se une al curso del río para llegar hasta el mar>>.

Pensemos que, de sus 160 páginas, unas 150 son de texto más ilustración y que el ancho de la página es de 18 cm., puestas todas las ilustraciones seguidas tendríamos un arroyo de 27 metros, todo un ejercicio gráfico y topográfico.



Son mucho los escritores que han contado una historia con una linealidad que se presta a este diseño: las dificultades para llegar al colegio, el proceso de crecimiento de una planta, el vuelo del globo que se escapa y va pasando por delante de gente que quiere cogerlo … son posibles historias para este tipo de desarrollo gráfico. Algunos títulos: Ladrón de gallinas, de Béatrice Rodriguez (Libros del zorro rojo); “Un niño, un perro y una rana”, de Mercer Mayer (Los cuatro azules); o los viajes de “Explora” e “Imagina”, de Aaron Becker (Kokoro), son ejemplo de ello. Pero en todos los casos nos encontramos con interrupciones, efectos de zoom que rompen la continuidad, cambio brusco de escenario o deuda de espacio con un texto que aparece como imprescindible.



VARIANTES

Como siempre que queremos hacer una clasificación y ajustar unos elementos a una clase en función de una definición, nos encontramos con algunas variantes que no cumplen todo, pero … nos parece que valdrían para el lote. Afortunadamente mucha es la creatividad de autores, autoras y dibujantes que nos obligan a aceptar “excepciones”. Una podría ser la de “Harold y el lápiz morado” (de Crockett Johnson, Ed. Miau), que es un libro de imagen continua, solo que no a doble página sino página a página.



Más especial aún es el caso de “Los tres caminos”, de Lewis Trondheim y Sergio García (Ediciones SinsEntido). Nos encontramos con una portada en la que aparecen cuatro personajes que se corresponden a tres aventuras: el rico y su chico para todo van a cobrar una deuda, la niña va a buscar al Señor de las nubes y el robot intenta salir de la barca en la que lo han metido. Así se inician tres caminos que con el planteamiento de imagen continua se van a ir cruzando, interactuando entre ellos y con nuevos personajes y llegando a un final abierto por el que podrían seguir adelante.



La presentación de estos personajes repetidos tantas veces en las páginas y el hecho de que todo el texto sea dialogado y presentado como bocadillos (aunque no utilice el globo, y el delta sean dos líneas), hace que encontremos este libro entre listados de comics. A su vez la presentación formal, la ausencia de viñetas y la lectura “corrida” página a página le dan más carácter de álbum. En cualquier caso, responde perfectamente a la idea de libro de imagen continua que venimos estudiando.



Veamos una última variante que nos invitaría a colocar las páginas dobles unas encima de otra. Se trata de aquellos casos en los que el escenario que observamos es el mismo en todas las dobles páginas y son los elementos que aparecen los que van cambiando (libros de conocimiento sobre el crecimiento de una planta o el cambio de estaciones sobre un paisaje). Hay un álbum especialmente literario que utiliza este concepto firmado por Gonzalo Moure e ilustrado por Alicia Varela, “El arenque rojo” (Editorial SM), en el que las personas, y lo que hacen, que visitan un parque dan lugar a multitud de historias.



Podemos añadir dos casos particulares. Por un lado, aquellos libros convencionales que en determinado momento tienen una doble página a desplegar con una imagen continua en lo que serían las cuatro páginas que quedan desplegadas. Este es un recurso muy utilizado en libros de conocimientos.



Por otro lado, los libros que se van desplegando en cuatro o cinco páginas continuas para unir la primera con la última y formar, generalmente, un edificio con ciertas ventanas para ver el interior. En ambos casos, la fachada y el interior, se han desarrollado como imagen continua. 



PROBLEMAS

Hay dos problemas en este planteamiento para dos sectores de población distintos. Por un lado, la direccionalidad, que para los diestros es tan clara, eso de que hacia la derecha se va avanzando y lo que se ve a la izquierda pasa antes que lo que se ve “a continuación” (lo que hay a la derecha). Para los zurdos ha de aprenderse e interiorizarse porque no tiene esa lectura natural.

Por otro lado, la presencia simultánea de un mismo personaje en un mismo espacio: para los pequeños, me atrevo a poner hasta los 4 años al menos, va a significar varios personajes iguales pero distintos, por lo que debemos estar seguros de que entienden que es el mismo personaje que cambia de posición y postura.



EL ACORDEÓN

Esta es una forma de publicación sencilla que permite la observación de la imagen, que genera un libro de imagen continua, de una sola vez. Es el caso de "La nota" que hemos comentado en otra entrada de este blog.



 Interesante es saber que es un formato bien antiguo, aunque no por imagen continua sino por forma de “encuadernación”. Aquí tenemos una página en la que asomarnos a esa historia.





¿Por qué entonces no se generaliza el formato para todos los libros de imagen continua? En los que hemos visto de Rotraut Susanne Berner, sería impensable por el peso y el tamaño que habría que manipular una vez desplegado.  No así para “La nota” que se ofrece en papel (de buen gramaje) y tiene un tamaño adecuado. He ahí entonces las dos características de operatividad: tamaño y peso. Habríamos de añadir una de contenido para este formato, y sería que, para el acordeón desplegado, la imagen continua esté justificada y ocupe al menos la mayor parte de la superficie impresa.

En Internet se encuentran tutoriales para hacer libros en acordeón y ejemplos, pero casi nunca responden a la idea de imagen continua.



Vamos a asomarnos a algunos libros que presentan este tipo de encuadernación, en acordeón, con una justificada imagen continua.

Mecanistiario del Profesor Chaparelli, de Enrique Quevedo. Editorial Tres Tigres Tristes. Formato: 16 x 33 cm (cerrado) - 96 x 33 cm (abierto).

Sinopsis de la editorial: <<El Mecanistiario (o mecanicum vocabulum) es el conjunto de seres mecánicos creados por el estrambótico Profesor Chaparelli, científico del s. XXV. En este acordeón ilustrado encontrarás sus estudios sobre el mundo animal, un montón de experimentos, y la asombrosa historia de la vida en el futuro. Además, podrás contemplar el increíble Ciclo Vital del Animal Mecánico, culmen de sus fantásticas investigaciones. Edición a cargo de E. Quevedo a partir de diarios y anotaciones recibidos desde el futuro.>>



Migrar, de José Manuel Mateo y Javier Martínez Pedro. Faktoría K de Libros. Formato: 32 x 16 cm (cerrado) - 384 x 33 cm (abierto).

Sinopsis de la editorial: <<De correr “entre gallos y cochinos” en el campo, a lanzarse hacia lo alto de un tren en marcha que le lleve, junto a su hermana y su madre, al otro lado de la frontera con Estados Unidos. Así de cruda es la experiencia de un niño anónimo, uno de los aproximadamente 50.000 menores que cada año abandonan México en busca de un futuro mejor>>.



Cómo meter una ballena en una maleta, de Guridi. Editorial Tres Tigres Tristes. Formato12 x 23 cm (cerrado) - 98 x 23 cm (abierto).

Sinopsis de la editorial: << “He decidido hacer un viaje. Es un viaje largo, muy largo, por eso llevaré conmigo lo que más quiero, mi ballena”. Existen maletas para casi todo, para violines, botellas, prismáticos, abrigos… pero no para todos nuestros recuerdos. Si tuvieras que dejar tu hogar para hacer un viaje sin fecha de retorno, ¿cómo los llevarías? >>



El amor te espera, de Fabián Negrín. Col. Fuera de órbita. Thule Ediciones. Formato10,5 x 21 cm (cerrado) - 250 x 21 cm (abierto).

Sinopsis de la editorial: <<Un poema lírico y sensual ilustrado en un sorprendente formato de acordeón de 2,5 metros de longitud. Una obra de arte>>.



Caperucita roja, de Lola Moral con ilustración de Sergio Mora. Ed. Dibbuks, de Malpaso y Cia.

Sinopsis de la editorial: <<Caperucita roja es ese precioso cuento narrado de otra manera y presentado de otra forma. Basada en las obras de Charles Perrault y de los Hermanos Grimm, les ofrecemos una hermosa y nueva versión ilustrada de este clásico de antaño escrito por la artista Lola Moral. Una obra ilustrada desplegable que nos relata la historia de Caperucita roja por un lado y nos presenta a los personajes, el pueblo, curiosidades y anécdotas e, incluso, la receta de la tarta de la abuela por el otro. Deja que los delicados dibujos de Sergio García te transporten a otro tiempo donde la magia existe y los sueños se hacen realidad, tengas la edad que tengas este cuento te embriagará>>.



Korokoro, de Emile Vast. Barbara Fiore Editora. Formato 14,8 x 14,8 cm (cerrado) - 177 x 21 cm (abierto y una cara, ambas caras suman 354 x 21 cm).

Sinopsis de la editorial: << Un pequeño erizo rueda colina abajo, de izquierda a derecha, a través de las páginas de este libro desplegable, atraviesa un río y un estanque y sigue rodando entre los árboles. Mientras rueda recoge plantas frescas y encuentra a nuevos animales. Korokoro, que en japonés significa rodar, es una simple historia con intrincadas ilustraciones que pueden ser disfrutadas a cualquier edad. Un sorprendente final hará que se abra una y otra vez este hermoso libro sin palabras para descubrir en él nuevos detalles gráficos>>.



Mi ciudad, de Cécile Bonbon y Arnaud Roi. Ed. Edelvives. Formato 16,5 x 30 cm (cerrado) - 165 x 30 cm (abierto). Pop-up desplegable con solapas y personajes móviles.

Sinopsis de la editorial: << La ciudad como protagonista y el lector como «director de escena» son las ideas centrales sobre las que se constituye esta lúdica propuesta. Lugares urbanos fácilmente reconocibles por los más pequeños aparecen recreados en 3D mostrando la ciudad en relieve. El resultado al desplegar las 16 páginas de las que consta el libro es un agradable paseo por estas calles en las que, tras la lectura inicial, el niño puede jugar a repetir o inventar nuevas aventuras manipulando los ocho personajes en troquel que incluye la obra.>>



La pulga rusa y su acordeón, de Gemma Martí O'Toole y Noemí Villamuza (ilustración). Formato 15 x 22 cm (cerrado) – 90 x 22 cm (abierto).

Sinopsis de la editorial: <<Polina es la maravillosa pulga rusa y es la estrella del circo de Jetov, un patrón huraño que maltrata a los artistas. No se salva nadie de su despótica dirección, ni los malabaristas, ni el mago, ni los payasos, ni los trapecistas. Ni la estrella del circo, Polina, que, cada tarde de actuación, toca el acordeón y encandila a los espectadores. Hasta que un buen día...>>.





martes, 12 de julio de 2022

La nota (R)

De Pilar Serrano Burgos. Ilustración: Daniel Montero Galán. Col. Libros para soñar. Ed. Kalandraka.




Booktrailer de la editorial en este vídeo.

De este libro tenemos que hablar por un lado del contenido y por el otro del continente, así veremos cómo encajan perfectamente la idea del cuento con la forma de presentarlo.

La historia es una de esas que, en términos cinematográficos, se desarrolla como una única escena continua: un papel con una nota escrita va a ir de la mano de la madre de Eva, a su hija, a su compañero José, a Agustín el repartidor … y así hasta casi una veintena de personajes que leen la nota y la pasan (en forma de avión de papel, dejándola en un banco o pegándola en una farola, por ejemplo). Estos personajes, además, se cruzan o coinciden en escena con otros, bien en la calle o bien en un edificio, completando así toda la geografía humana de un barrio junto con la paisajística urbana: el colegio, la consulta del pediatra, el bar … ¡Incluso la fauna de la zona! Así vemos un gato, un perro, un ratón y pájaros con su poquito de historia particular en cada caso.




Podemos considerar distintos aspectos de interés en la historia narrada. Por un lado, la intriga de qué pondrá la nota, porque una vez que un personaje la lee se la pasa a otro y los lectores no sabremos hasta el final qué pone y entenderemos esta conducta de cada uno de los portadores de la nota. Otra cuestión es el cómo se la pasan unos a otros, esas formas de relación a veces más próximas a veces más distantes, pero todo dentro de una gran armonía: no se percibe tensión alguna en las microescenas que podemos entresacar de cada momento. Esto nos lleva a uno de los aspectos más notables, el optimismo que transmite, reforzado con elementos de la ilustración que si bien carece de expresiones faciales (no aparecen dibujados los ojos –un par de puntos como máximo- y casi ninguna boca) sí son muy expresivos en su gesticulación.  




La diversidad de personajes, tareas y edades, nos dibuja un espacio real en el que reconocer el propio entorno por lo que contagia esa actitud positiva, comunicadora, empática, que se verá reafirmada por el contenido de la nota que descubrimos al final y que nos invita a participar en esta cadena, a ser uno más entre los personajes del libro. Más aún, el dinamismo del planteamiento plástico en el que cada personaje aparece en distintos momentos seguidos en un ejercicio de simultaneidad, con desplazamiento hacia la derecha, nos está pareciendo ver un cómic sin delimitación de las viñetas, lo que nos lleva a una lectura rápida de la historia. Pero se ve que hay tanto en donde fijarse que una vez acabada la historia se volverá al principio, ya que tiene todas las características de un “libro sin fin”. Entonces nos fijaremos en tantos detalles que la primera vez no se vieron: una tortuga, huesos enterrados, números sueltos … ¿jugamos a descubrir cosas?




Hablemos del continente que va a hacer que todo encaje. El libro se compone de 20 páginas, pero ¡todas en un mismo pliego! Están distribuidas en 10 para leer en una posición y las otras 10 cuando giremos el pliego 180º, es decir, están unas arriba y otras abajo invertidas.




Las dimensiones de la hoja son 18 x 30 cm. Desplegado resultan esas 20 páginas con una dimensión total de 180 x 60 cm. Con los dobleces precisos, el libro resulta una suerte de acordeón que permitiría una primera lectura plegado, poco a poco; luego una segunda lectura mirando la superficie completa; le daríamos la vuelta descubriendo una minibiografía de cada personaje (separados por una línea de recorrido con la nota plegándose de diversas maneras) que nos dará más datos sobre los mismos (podemos hablar de otras 20 páginas); y todo ello nos lleva a esa nueva lectura, donde ya conocemos bien a todas y todos y mejoramos nuestro conocimiento sobre los mismos.






El descubrimiento de personajes nos puede llevar a jugar más aún. Podrían colorearse (con lápices, no con rotuladores), completar las biografías especulando sobre ellos y ellas, comentar qué sugieren los dibujos “auxiliares” que aparecen junto a cada personaje, encontrar nuevas relaciones entre estos …




Y una vez disfrutado y mucho, volver a plegarlo y colocarlo dentro de las tapas/carpeta que le dan esa forma de libro, para ponerlo en nuestra estantería hasta otro día con ganas de jugar y descubrir más cosas entre esos dibujos con tanto detalle, con un trazo claro que combina lo orgánico de sutiles curvas en personajes con el recorte recto de edificio y objetos.







Esta obra obtuvo la Mención Especial del XIV Premio Internacional Compostela de Álbum Ilustrado.