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viernes, 1 de abril de 2016

¡FELICIDADES, SR. ANDERSEN!

Hans Cristian Andersen nació el 2 de abril de 1805, en Odense, Dinamarca. En honor a este escritor, su fecha de nacimiento nos sirve para celebrar cada año el Día Internacional de Libro Infantil y Juvenil.



Una autobiografía y numerosos biógrafos, publicaciones en papel y en la red, nos aportan muchos datos de su vida que está a la mano de cualquiera. Una vida de "patito feo"  que ya como cisne se paseó por las cortes europeas contando cuentos a reyes y reinas; cuentos que afortunadamente no se quedaron en las cortes sino que fueron y siguen siendo del pueblo.

Mucho me he paseado por páginas de libros y de la red leyendo sobre Andersen y dos cosas me apetece compartir con quienes os pasáis por este blij.



Por un lado el texto que Martin Wadell escribió en el 200 cumpleaños (2005) como felicitación oficial del bicentenario:

Querido Hans Christian Andersen: Celebras tu bicentésimo cumpleaños…o lo celebrarías, si todavía estuvieras entre nosotros. Sin embargo, sigues entre nosotros de la mejor manera en que puede estarlo un escritor. Los cuentos que nacieron de tu imaginación siguen conmoviendo a las personas, adultos y niños, aunque los hayas escrito hace mucho tiempo, en un ámbito que a muchos podría parecerles un mundo diferente. El corazón de hielo de la Reina de las Nieves y la sangre roja sobre las Zapatillas Rojas son imágenes poderosas que conmocionan a los lectores contemporáneos tanto como cuando las escribiste. Seguimos llorando por la Sirenita y reconocemos al Emperador Desnudo. Tus cuentos se reflejan en nuestros cuentos, en las historias que los escritores contamos hoy en día. Forman parte fundamental del conjunto de ideas que nos impulsan a formular las mismas preguntas que tú formulaste al lector, una y otra y otra vez: preguntas acerca del modo en que vivimos y del modo en deberíamos vivir, acerca del modo en que amamos y del modo en que deberíamos amar.
Eres uno de los más grandes narradores. Feliz cumpleaños te desea Martin Waddell.

Por otro, algunos ejemplos de una actividad algo menos conocida de Andersen: el realizar imágenes recortando papeles:



Y ya puestos, alguna que otra fotografía de interés: su casa, algún monumento, galería de personajes, manuscrito, dibujos, una caricatura... Cosas de Andersen.






Por cierto, aquí hay que reconocer que la editorial ANAYA nos ha ofrecido los mejores Andersen desde la colección Laurín:


hasta la publicación de los cuatro tomos con su opbra completa en la celebración del bicentenario, con cuatro magníficos e interesantes prólogos y otro tanto o más con los ilustradores.




DÍA DEL LIBRO INFANTIL Y JUVENIL

¡FELICIDADES!

Hoy (terminé este post a las 12.01 del 2 de abril) es el Día del Libro Infantil y Juvenil. Podríamos celebrarlo con el cartel y el texto de este año... pero no. Ya lo subí al blog por si alguien quería prepararlo para la fecha, pero también lo critiqué con ganas en el suplemento de Diario de Jerez. Porque me parece de poca calidad literaria, confuso y, sobre todo, muy sexista.

Pero si queremos disfrutar de un texto y un cartel podemos, por ejemplo, retomar el de 2014. Eran estos de la Delegación de Irlanda, con autoría de Siobhán Parkinson al texto y Niamh Sharley a la ilustración. Al cartel le he quitado el año y así sirve para cuando queramos.




Los lectores a menudo le preguntan a los escritores cómo escriben sus historias - ¿de dónde salen las ideas? Provienen de mi imaginación, contesta el escritor. Ah, claro, suele contestar el lector. Pero, ¿dónde está tu imaginación, de qué está hecha y es cierto que todo el mundo tiene una?

Bueno, responde el escritor, está en mi cabeza, por supuesto, y está compuesta de imágenes y palabras y recuerdos y rastros de otras historias y palabras y fragmentos de cosas y melodías y pensamientos y rostros y monstruos y formas y palabras y movimientos y palabras y olas y arabescos y paisajes y palabras y perfumes y sentimientos y colores y rimas y pequeños chasquidos y silbidos y sabores y explosiones de energía y acertijos y brisas y palabras. Todo ello girando ahí dentro y cantando y comportándose como un caleidoscopio y flotando y sentándose y pensando y rascándose la cabeza.

Por supuesto que todo el mundo tiene imaginación: sin ella, no seríamos capaces de soñar. No obstante, no toda imaginación tiene las mismas cosas dentro de ella. Probablemente, la imaginación de los cocineros contenga en su mayoría sabores, de la misma manera que la imaginación de los artistas contendrá sobre todo colores y formas. La imaginación de los escritores está principalmente llena de palabras. 

Para los lectores y oyentes de historias, sus imaginaciones también se nutren de palabras. La imaginación de un escritor trabaja y da vueltas y da forma a las ideas, a los sonidos, a las voces, a los personajes y a los acontecimientos hasta convertirlos en una historia; esta historia no está compuesta de otra cosa que no sean palabras, batallones de garabatos desfilando por las páginas. Entonces ocurre que, de pronto, llega un lector y esos garabatos cobran vida. Siguen estando en la página, siguen pareciendo garabatos pero también están retozando en la imaginación del lector, y éste da forma e hila las palabras para que la historia ahora tenga lugar en su cabeza, como tuvo lugar en la cabeza del escritor.
            Este es el motivo por el cual el lector es tan importante para una historia como lo es el escritor. Solo hay un escritor para cada una de ellas, pero hay cientos o miles o incluso a veces millones de lectores de historias, que leen en el mismo idioma que el del escritor o que quizás hasta lean traducciones en muchos otros idiomas diferentes. Sin el escritor, no nace el cuento; sin todos los miles de lectores alrededor del mundo, el cuento no llegará nunca a vivir todas las vidas que puede vivir.

Todo lector de una historia tiene algo en común con los otros lectores de esa misma historia. Separadamente, aunque también de alguna manera juntos, ellos han recreado la historia en su propia imaginación: una acción que es tanto privada como pública, individual como común, íntima como internacional.

Es posiblemente lo que los humanos hacen mejor.
¡Seguid leyendo!

Siobhán Parkinson
Autora, editora, traductora