sábado, 7 de mayo de 2016

Niños ferales

     No tengo ningún interés en hacer un artículo sesudo sobre los niños que han sido criados por animales en medio de la Naturaleza o, menos aún, sobre los que han sido criados con animales porque sus padres los han encerrado con ellos hasta que han sido descubiertos y salvados (lo que me hace temer mucho sobre cuántos no han sido descubiertos).

     Existe un artículo por ahí donde se puede leer sobre ello y ver algunas fotos y dibujos. Como nosotros se mezcla la realidad con la ficción, aunque aquí nos vamos a parar solo en lo que ha trascendido como literario.

     Por ejemplo en la mitología nos encontramos al gran Zeus, que fue abandonado por su madre en una cueva y criado por la cabra Amaltea y a los mismísimos Rómulo y Remo, con su mamá loba.



     Está Mowgli, de la mano de Ruyard Kipling, que protagonizara muchos de los libros de la jungla, que aquí comenzaron a llamarse El Libro de la Selva, y de los que Anaya tiene las mejores versiones (sobre todo la ilustrada por Ana Juan), aunque también mencionaremos el libro Mowgli, donde Maxim Rovere organiza cronológicamente solo los cuentos en los que aparece este personaje y la ilustración corre a cargo de Justine Brax.


     Antes de que Disney popularizara (y descafeinara) las historias de The Jungle Book, el más conocido era Tarzán.  Reconozco no haber leído ninguna de las novelas de Edgar Rice Burroughs, y no controlo quién las tiene publicadas en España (algo sé de que la Editorial Novaro publicó varias novelas y también Edhasa). Lo que sí sé es que además de "el rey de los monos"  ha sido uno de los reyes del cómic, especialmente los dibujados por Burne Hogarth.
     A la figura de Tarzán añadiremos las de las "tarzanas" como Sheena o Jungle Girl y la de algún "tarzanito". como el caso del hijo de Tarzán que llegó a tener cómic propio como Korak (y en España tuvimos a un tal Jorge como pequeño Tarzán).


     Ahora nos pondríamos un poco serios para hablar de un par de casos reales. La "literatura" a la que dio lugar el primero ha sido científica aunque se pasó a la pantalla, con François Truffaut, en la película "El pequeño salvaje" sobre el caso de Víctor del Aveyron. El segundo caso es un maravilloso libro llamado "He jugado con lobos", donde el escritor y antropólogo Gabriel Janer Manila recoge entre ficción y realidad todo lo que le contara Marcos Rodríguez Pantoja, el pequeño cordobés abandonado en Sierra Morena y que terminó criándose entre animales.

 


     Y por último, un álbum ilustrado llamado... "Salvaje", motivo por el que he montado este pequeño estudio y que será el siguiente libro más que recomendado que colgaré aquí en el blog. 







lunes, 2 de mayo de 2016

Prueba Escala: ¿quién examina el examen?

(Este artículo va con letra pequeña porque para quien no le interese, será un peñazo y ocuparía demasiado. Perdón).

De nuevo estamos a las puertas de la aplicación de las pruebas Escala de Lengua y Matemáticas. ¿Cómo serán las de este año? ¡Aaaah, sorpresa!

Hace dos o tres años denuncié la mala calidad y lo negativo que eran para la comprensión de los textos, los dibujos que aparecían (además de muchas otras cosas, claro). Con la cantidad de docentes buenos ilustradores que hay, recogieron imágenes de Internet que sonaban a colegio y ya está.

Las imágenes.
No sé si alguien lo “oyó”, lo cierto es que el año pasado las ilustraciones eran de elaboración propia. Pero de ordenador, hechas probablemente con Paint. Y, nuevamente, sin cumplir alguna de las funciones que pueden tener las ilustraciones que acompañan a un texto (ayudar a la comprensión, o interpretar, o solo repetir, o...) y quedan como decoración poco acertada: para la celebración del día del libro de un cole se ve a la niña de la ilustración de este párrafo; para los lectores en una biblioteca a tres niños en mesas individuales sin estar leyendo; para hablar de una clase de 25, con 5 nos bastan;...




Los contenidos.
Además de lo negativo de estas ilustraciones, tan poco acertadas, tenemos los contenidos. Empezamos a analizar.


El título del texto para celebrar el día del libro es “Un libro es un amigo”. Se habla de cuantacuentos, de biblioteca, carné, préstamos de libros, lectura de poesías, y de regalo de libros para la clase y merienda, pero en ningún momento se habla de que los niños leyesen, de la posible relación del lector y el libro (que pudiera valorarse de amistad), o de que se lo pasaran bien leyendo. Un título pretencioso que no tenía eco en un prosaico texto sobre una celebración.

En una prueba que va entre lectura comprensiva y ejercicios matemáticos, ponen a cuatro chicos diciendo algo en unos bocadillos... ¡Pero dentro del bocadillo aparece su nombre con dos puntos y lo que dice! Como si fueran los periodistas de una rueda de prensa que se presentan diciendo su nombre y luego la pregunta. Cualquier lector podría interpretar que son vocativos: el niño dice “Pablo: en mi clase ha contado cinco cuentos...”. ¿Quién es Pablo: el niño que habla -entonces no debería aparecer en el bocadillo-, o el niño que escucha, o el que ha contado el cuento?




Luego, para seguir dando textos y haciendo preguntas literales que más tienen que ver con la decodificación que con la comprensión, nos habla de un maestro que podría parecer muy animador a la lectura, que tiene un cartel con las fotos de los alumnos y pone un cuadradito por cada libro que cada niño lee. De esa manera queda muy bien expuesto el que lee mucho y el que lee poco... ¿a quién interesa esto? ¿lo que prima es la cantidad de libros leídos? ¿a todos les cuesta lo mismo? ¿todos los libros son iguales de largo/complicados de leer? ¿no es esto competitivo? ¿no deja en evidencia a quienes están menos animados o preparados para leer frente a los que “van mejor”? Sin duda, otra metedura de pata.




Luego aparecen cuatro títulos de libros (para 2º de Primaria) que han de ordenar por orden alfabético. De acuerdo que algunos están bien y han tenido reediciones, pero son los cuatro de El barco de Vapor, serie azul, antiquísimos, uno con el nombre confundido (“Abuela Opalina” en vez de “Abuelita Opalina”). ¿Quién ha puesto estos títulos? ¿Es todo lo que sabe de los libros que ahora se están leyendo en este curso o es lo que recuerda de cuando leía en 1981?



Seguimos. Para hacer problemas, de los que forzosamente hay que separar en datos y operaciones, nos cuentan los materiales que hay en la biblioteca de aula: “películas 25, libros informativos 50, libros de historias 175 y libros de cómics 100”. ¿Qué querrá decir libros de historias? ¿Y libros de cómics? ¿A qué responden esas cantidades a la necesidad de trabajar con números altos -centenas- o a una posible realidad con más de 300 volúmenes en una clase de 25 alumnos?

No importa, dirá alguien, son como ejemplo para saber si saben hacer los problemas. Y así no importa tener una biblioteca de aula imposible de gestionar con tantos libros, ni sitio donde ponerla, donde a los libros de contenido literario se les llama de historias (no debe tener este maestro ni poesía, ni teatro, ni revistas, ni álbumes, ni libros hechos en clase, ni...), y hay 50 libros informativos (¡Ja!) y... 100 libros de cómics (¡Ja, ja!), que son ¿tebeos de grapas, o libros del tipo novela gráfica? ¿Sabe algo de cómics el autor de la prueba?... Pero como es como ejemplo.


Y ya nos dirigimos hacia el hallazgo total, donde quieren examinar a los niños y a la vez dar pistas a maestros y maestras de cómo ampliar esa biblioteca (ya que parece que tiene pocos libros a ojos de quien ha inventado los datos de la misma) y es el que ¡cada niño y niña llevará dos libros en el mes de mayo!

¡Olé! Esa magnífica idea por la que algunas familias se desprenden de libros que no le gustaron a sus hijos, o compran un par de ellos baratos y malos en un bazar, o pretendiendo destacar llevan libros de un nivel más alto del nivel lector de la clase, o algunos muy sobados de casa por lo que otra familia protestará porque debían haber sido nuevos como los suyos, o porque empiezan a deshojarse, o...

Volvamos a los problemas. Por un lado el cómo resolverlos poniendo datos y operaciones. Los que les machacamos con aquello de hacer un dibujo que recoja el problema, ahora reconocemos nuestro error porque no los estamos preparando para la prueba de las pruebas que es la que debe determinar la metodología... ¡Ni loco! Además pide al final el resultado, no la “respuesta” o “solución”. Más parece que la palabra resultado pide una cantidad que lo que debe ser, contestar a la pregunta que se hacía en el enunciado del problema.






Y si nos fijamos en el contenido ya el “alucine”. Primero en la lista aparecen los materiales de la biblioteca de aula pero pregunta solo por los libros. No se pretende saber si saben aplicar la suma para resolver el problema, sino si saben diferenciar entre la palabra materiales y la palabra libros o, mejor aún, si caen en la trampa o no. Para el de 25 niños a dos libros por niño, tenemos una ilustración magnífica (glup) y la redacción del último no tiene desperdicio:




¿Existe una estantería donde caben 120 libros? ¿Ni más ni menos? ¿Los libros son todos igual de gordos? Se supone que todos los materiales que había en abril en la clase estaban colocados ya, por lo tanto la nueva estantería es para los nuevos libros. Si el maestro ha colocado ya los 50 libros que han traído, entonces no falta ninguno por poner, además de que el objetivo de una estantería no es llenarla sino albergar los libros que tengamos y más cosas, claro, que una biblioteca de aula debe tener más cosas.


El colmo de los colmos está en la pregunta 15, los libros cuestan todos 5 o 5.50 €. ¡Si encuentran “Abuelita Opalina”, de 1981, les costará unos 8 €. ¡Ah! Perdón, se me había olvidado que eran ejemplos. ¿Por qué no ponerlos reales con los precios casi reales redondeados? ¡Ah! Perdón, es mejor no ajustarse a la realidad que hacer publicidad. ¿Sí?


La prueba de lectura
Esta es otra. En el cuadernillo general, los textos sobre los que se hacen las preguntas para medir la comprensión son textos expositivos. Al margen de ello, hay una prueba de lectura para una muestra, con un texto literario... ¿literario?


Se ha escogido un cuento de un ingeniero madrileño que, con cuatro hijos, ha montado una web con cuentos que inventa queriendo darle a todo mucho valor educativo. Mis respetos, pero confunde literatura con didáctica, y así le queda (al menos) este cuento llamado “La pizarra mágica” que quiere (como así se recoge en la valoración de la idea principal que hacen los que elaboran la prueba) dejar clara la importancia del mensaje ecologista del mismo.



Hay que ser muy hábil para querer transmitir un valor y rodearlo de literatura. Cuando tenemos a un escritor, lo que nos da es literatura con contenido. Pero no es este el caso.

Porque, preguntan los pequeños lectores: ¿cómo va a hacer real a su familia en ese bosque si estarán en otro sitio? ¿Que existen dos veces? ¿Y qué pasa con las tizas, no valen para otra pizarra? Porque la pizarra, que no vuelve a ver, era normal pero las tizas brillaban. Y si estaba en un bosque, ¿cómo es que el bosque se convirtió en un bosque cuando dibujó la niña árboles? Y si solo borró los desperdicios ¿que pasó con su segunda familia ahora pintada y "viva"?

Son algunas de las dudas que se plantean los pequeños lectores antes de darse cuenta que todo el montaje era para que reconozcan que la idea principal es que recojan la basura del suelo.
De pena.

El cuestionario de contexto
Dos o tres comentarios solamente.


El primero: cuando preguntan sobre los recursos que existen en el domicilio familiar preguntan si tienen internet y si tienen programas educativos en el ordenador para facilitar el aprendizaje... ¿Han preguntado si tienen ordenador? ¿Se da por hecho que todos lo tienen? ¿Cómo saben que no lo tienen? Yo tengo un 50% de alumnado sin ordenador...


El segundo: respecto a las ocupaciones de los padres... ¿dónde marcan las señoras que limpian en casas ajenas? ¿Y los jornaleros del campo, en “personal especializado en agricultura”? ¿Cómo empieza la relación por “Dirección de empresas”? (¿Es necesario aquí el ordenarlo alfabéticamente?)  A mí casi me suena a insulto.


Algo más, ¿qué consecuencia tiene el resultado de este cuestionario de contexto? ¿Se sigue comunicando -no lo sé- como se hizo con los de las primeras Pruebas de Diagnóstico? Si los resultados son importantes, ¿por qué no aplicarlos en una muestra significativa de todos los colegios para así conocer los contextos de manera más exhaustiva, transmitiendo luego esas valoraciones a los centros con las recomendaciones básicas que cada resultado conlleve?

Ultima reflexión: el valor de los resultados
Vaya por delante que estoy de acuerdo con que se hagan pruebas diagnósticas, vaya por delante que estoy de acuerdo en que se unifiquen, se estandaricen, se hagan matemáticamente medibles, etc., etc.
Pero sus resultados no van a dejar de ser los resultados de una prueba aplicada en un momento concreto cuando se dan unas características concretas. No se pueden generalizar los datos, solo es una aproximación.

Ante la próxima aplicación de la prueba en mi clase, he pasado la prubea comentada del año pasado a modo de ensayo, avisándoles que luego vendrá la “de verdad”. Esto es una recomendación (al menos eso recuerdo de cuando aplicaba las PED) y viene bien porque ni el formato, ni la redacción, ni la tipología, ni nada se asemeja a lo que trabajamos en clase.

La prueba ha sido fotocopiada (no era necesario el color para nada) y en folio normal (no era necesario más gramaje). Se han entregado las hojas conforme se iban aplicando y ha sido en cuatro días en vez de en dos. La situación era distendida pero ajustada a las condiciones de aplicación (nada de ayudas) y los resultados han sido magníficos. Además de que la prueba será otra (de verdad que deseo que mejor hecha) las condiciones también variarán (más calor -”puedo beber agua” cada dos por tres- y cierta tensión, claro).

¿Los resultados? Nos veremos aquí para comentarlos.

Conclusiones
1º) Cualquier docente de 2º de Primaria puede elaborar una prueba mejor que esta.
2º) Las pruebas pueden ser fotocopiadas en los centros con un consiguiente ahorro por parte de la Consejería, que podría (con menos de la cuarta parte) financiar las fotocopias que luego les facturarían los colegios.
3º) Los contenidos de las pruebas no deben valer porque son como ejemplos, sino que deben ajustarse a la mayor verosimilitud posible.
4º) Cualquier publicación, y esta lo es, necesita de un editor (o editora, claro) que revise desde una perspectiva profesional el producto para que tenga, al menos, el mínimo de calidad que merecemos alumnado y profesorado.
5º) Si la Agencia Andaluza de Evaluación Educativa no tiene nada más que ofrecer que esto, realmente está costando demasiado cara y habría que replanteársela.



miércoles, 27 de abril de 2016

Los “algo más que libros” de Bruño

La editorial Bruño es bien completa en su fondo: si se hizo un espacio importante con la controvertida colección “Alta mar”, que traía un cuestionario de preguntas sobre lo leído -más como libros de texto que como libros literarios-, fue añadiendo incorporaciones importantes que hace ya algunos años se coronó con la producción de álbumes españoles en la colección Cubilete. Por medio, una gran importación de libros ingleses, franceses y estadounidenses, así como novelas para adolescentes, especialmente trilogías y sagas.

En esas importaciones hemos visto desfilar libros de todo tipo en los que sobresalía un algo más que la historia que se contaba: el cuento que hablaba de un castillo y traía un castillo para montar, la huevera con seis libritos a modo de “huevos”, los que levantando una solapa tenían sonidos, los que girando una rueda nos permitía elegir libros a la carta,…

Vamos a comentar tres de este tipo que para los más pequeños siempre ofrecen un valor añadido de cara a acercarlos a los libros.

Mi primera Mini Biblioteca

De Elizabeth Golding y Pat Hegarty con ilustraciones de Amanda Gulliver.


Es una caja que contiene nueve pequeños libros (cuadrados de 4,5 cm de lado) para presentar conceptos básicos, el vocabulario más sencillo que rodea la vida de los pequeños: las formas, los colores, los números, los vehículos, el cumpleaños, los juguetes, el tiempo, la granja y los contrarios.



Las doce páginas de cada librito (incluyendo las tapas) se corresponden a seis hojas bien gorditas de cartón. Las páginas presentan dos a dos el concepto con una palabra y un dibujo sobre un fondo de color único (menos el de los números y el de los contrarios que ofrecen una imagen y una palabra por cada páginas). En la contracubierta aparecen los versos de una cancioncilla o expresión de juego infantil, asociados con el tema del librito correspondiente.


Con esta caja, se podrá mirar, leer las primeras palabras, jugar… y al final volver a guardar cada librito en su sitio que para eso tienen la ilustración de cubierta en cada hueco.

Letras animales

Del equipo creativo de Alicat Publisshing.


Es una fórmula utilizada en numerosas ocasiones: en este caso el libro es de gran formato, consta de ocho páginas en las que la de la izquierda presenta seis o siete letras y en la de la derecha tenemos las mismas pero como un rompecabezas de seis piezas a colocar dentro de un marco. Las letras van apareciendo en orden alfabético y en mayúsculas en ambas páginas y suponen la inicial del animal con el que se completa la ilustración de la página y de las piezas del puzle.  A cada letra presentada le acompaña un pequeño texto con un contenido informativo sobre el animal en cuestión, una curiosidad que gustará de leer a pequeños y no tanto.




Para que las piezas no se desprendan de cada página, el libro trae una funda protectora de plástico transparente que nos permite leerlo y disfrutar de las ilustraciones y que, a la hora de jugar se quita y luego lo volvemos a colocar.
Las piezas de los cuatro rompecabezas tienen el mismo corte, por lo que si el chico o la chica que va a jugar con ellos ya conoce el abecedario se le pueden mezclar todas las piezas para que los monte, fuera del libro, como un rompecabeza grande pero, eso sí, con cada pieza en su sitio: siguiendo el abecedario.




¡Busca parejas!

Con texto y diseño de Anton Poitier e ilustraciones de Dubravka Kolanovic.


Cuatro libros y veinte piezas en un estuche a modo de gran libro. Cada libro nos presenta un tema básico, a saber: contrarios, colores, formas y números. Excepto en el de “contrarios”, en el que en cada página aparece una corta oración, en los otros tres encontramos preguntas ( ¿De qué color…?, ¿Cuántos…?, y ¿Qué forma tiene…?) que se responde colocando las piezas que vienen colocadas en el interior izquierdo del estuche, porque cada página de cada libro tiene un hueco en la parte superior en el que encajar la pieza correspondiente ilustrada por delante y por detrás.




Los colores son pastel, los dibujos están protagonizados por un perro y un hámster y las formas son redondeadas y tiernas. Una combinación muy acertada para que los pequeños pasen un buen rato de juego y algo de lectura.



(Si consigo adivinar por qué me aparecen las imágenes "bocabajo" y sé rectificarlo, lo haré).


domingo, 24 de abril de 2016

Vídeos que hacen lectores


Ya son conocidos, pero a veces perdemos los enlaces y no sabemos cómo encontrarlos. Aquí se van a quedar para cuando gustemos.

Los fantásticos libros voladores.





Mucho mejor ahora.


El increíble niño comelibros




Adivina cuánto te quiero



El pez feliz




sábado, 23 de abril de 2016

ABECECUENTOS (R)



De Daniel Nesquens. Ilustraciones de Noemí Villamuza. Editorial Anaya. Madrid. 2015.

     Recuperé la reseña anterior de Abecebichos (2012) porque me encontré con este otro título de esta particular minicolección, que he completado con Abececirco (2014). 


      Está claro el gusto de Nesquens por los abecedarios. Y no solo por estos títulos. En algunos de sus libros de cuentos aparecen derroches de nombres de personajes con la particularidad de que no coincidan en la inicial, por lo que se recorre casi el abecedario. En "Días de clase", además, se ordenan alfabéticamente en una suerte de guiño con los lectores que se fijan en si se ha saltado una letra y la recupera después.

     En esta tercera entrega, Nesquens homenajea a los personajes de los cuentos pero, claro, en orden alfabético, como en los otros títulos. Esta vez el reto para la ilustración es máximo porque el escritor sintetiza todo lo que quiere expresar del personaje con un adjetivo o con un verbo: “Caperucita cantarina”, “Frankestein friega”. 




     Noemí Villamuza, como siempre, da la talla sobradamente y coloca al protagonista de la doble página una compañía, de nombre también iniciado con la misma letra, a veces también personaje, quedando un libro bastante poblado. 

     Cuánto me gustaría saber el cómo se ha elaborado el libro, si esos compañeros fuera de texto (la iguana para Ivanhoe o el oso yogui para Yafar, por ejemplo) han sido sugeridos por el autor o son decisión exclusiva de la ilustradora. Reconozco que algunos binomios me gustan para generar historias, pero hay alguno que me rechina un poco (como en el caso de Yogui, o el demasiado "carameloso" de Wendy y Winnie).


     Otro detalle que también me ha llamado la atención es que, si bien los trazos de boceto que caracterizan los dibujos de Noemí son señas de identidad y llenan a los dibujos de vida y movimiento, en el caso de la Sirenita resultan excesivos en la cara y en Alicia en la barba. Unas sombras de resultado un poco raro.
     En cualquier caso, otro libro delicioso para provocar a los lectores a imaginar, reinventar, completar, añadir e incluso dibujar: ¿alguien se opondría a dibujar un verderón mirando a Viernes y su violín?
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      Y ya puestos comentamos el que nos queda: Abececirco.


     En esta ocasión, el texto era más narrativo y el ilustrador pudo tener más elementos para construir toda una historia seguida, todo el viaje de los componentes del circo hasta llegar a destino y hacer su gran representación. 
     Si el sustantivo es el que define el personaje que lleva la letra que toque (hombres, ilusionistas, jinetes, King Kon,...), el adjetivo, el verbo y otro nombre como complemento directo terminan de gestar la imagen que Alberto Gamón construye con ese estilo tan personal donde todo parecen piezas sueltas que sin embargo están perfectamente engarzadas. 


      Unas piezas que se antojan geométricas pero redondeadas para hacerlas completamente orgánicas. Un lujo.
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      Daniel: desde aquí me atrevo a sugerirte algunas otras posibilidades: Abecesitios, Abeceplantas y Abeceniños.







ABECEBICHOS (RR)

De Daniel Nesquens. Il. de Jacobo Muñiz. Ed. Anaya. Madrid.

     Hay, prácticamente, un subgénero muy especial en la Literatura Infantil y Juvenil que son los abecedarios: para mostrarnos animales, para mostrarnos personajes, para jugar plásticamente con las letras en ese orden tan arbitrario que hay que terminar aprendiendo y que hace que muchos de estos libros abecedarios tengan una finalidad didáctica o al menos de ayuda escolar.

     Sin embargo varios artistas han demostrado el valor de jugar con el lenguaje a partir de este resorte alfabético y crear trabajos magníficos, bien en lo literario, bien en lo plástico o bien, como en este caso, en ambos campos.

     Nesquens de imaginación y sentido del humor va sobrado, de donde toma una buena dosis para construir una historia (o montones de ellas a la vez) en la que dos personajes (los profesores Nemo Calypso y Nautilus Cousteau) viajan por el mundo observando desde su basticafo o al ladito de ellos, a un rimero de animales que, ¡vaya!, se nos van presentando por orden alfabético. Y como texto lo hacen de la siguiente manera: un adjetivo, un sustantivo (el nombre del animal), un verbo y un complemento… ¡todo con la misma letra! Así encontraremos “Bebés ballena bucean buscando biberones” o “Jóvenes jirafas japonesas juegan juntas”.


     Y así se va avanzando desde las avispas hasta los zorrillos, para que en una cuádruple página (se despliega la última hoja) asistamos a la “Gran Presentación del Atlas Zoológico Mundial” a cargo de los dos profesores y con la presencia de todos los animales que han desfilado por las páginas del libro. Apoteósico, sin duda.


  Y es que el ilustrador Jacobo Muñiz ha tomado el pulso a la perfección (a pesar de sus dudas y su autocrítica), incluyendo la letra de la que se trate en el propio cuerpo del animal que nombra, añadiendo unos elementos (círculos concéntricos, especialmente, nubes y fragmentos de personajes que ya han salido) que dan continuidad a unas páginas con otras a pesar del disparate que el escritor está poniendo en juego. El dibujo, que posee la frescura de lo espontáneo con un estudiado uso de los espacios que se ocupan y de la direccionalidad del movimiento que transmite, se completa con espacios tomados a modo de collage de fotografías de telas principalmente.


     Un divertimento asegurado en el que los lectores también podrán jugar a buscar más elementos cuyo nombre empiece con la letra en cuestión, dentro de la doble página asignada a cada abecebicho. Genial.

Regalo de cumpleaños (galería de imágenes)

     Hace 400 años que enterraron a Cervantes. Eso dicen los papeles que de entonces se conservan. Y es un buen motivo para celebrar el día del libro. Bueno, un motivo como otro cualquiera. 


     Me asustan un poco las frases grandilocuentes sobre los libros y la lectura. También los textos supersesudos y larguísimos que, en el fondo, me quitan las ganas de leer. Por eso he optado por leer imágenes relacionadas con la lectura, que me resultan muy sugerentes y motivadoras.



     Recordar la relación entre quien escribe y quien lee: amores y desencuentros, infidelidades y entrega en exclusiva, complicidades, enfados y alegrías,...



     Y hay un elemento de la lectura que a veces se olvida, que hay quienes superan y les da igual donde leen, pero que para otros un libro también se impregna del sabor del lugar donde lo leímos.


     No obstante, si hay alguien a quien la lectura y los libros le siguen pareciendo lo más, también tengo dos perlitas encontradas por ahí que seguro le gustan, solo que no las tengo en español:


 

     Eso sí, un poco serios reconoceremos la importancia indiscutible del libro en particular y de la lectura en general en lo que supone el bagaje cultural con el que uno se mueve por la vida. Uno como persona y una como sociedad. Y con ellos las bibliotecas.

 

     Por eso, un libro siendo poco peso es una gran compañía para llevar allí donde vayamos.

     Y, ahora, con unas ilustraciones muy particulares encontradas en la red, mi reivindicación para leer lo que se quiera, cuando se quiera, donde se quiera y solamente si se quiere leer:





     Feliz Día del Libro.