domingo, 1 de noviembre de 2020

Rodari 3: Qué pasaría si...

    Tercera entrega. Recordemos que hemos hecho una presentación, vimos “la piedra en el estanque” y luego "el binomio fantástico". Y ahora tenemos un nuevo apunte biográfico


Y una nueva técnica


   Aquí Rodari nos invita a que lancemos hipótesis que pueden parecer extrañas, descabelladas, tontas, y que tiremos de ellas porque siempre nos llevarán a algo. Y nos pone como ejemplo el “qué pasaría si un hombre se despertara un día convertido en cucaracha”, aunque esto ya lo había desarrollado Kafka en “La metamorfosis”, claro.

         En este capítulo nos habla de que su padre es panadero, y también de cómo nació el famoso cuento del libro “Cuentos escritos a máquina”, donde un cocodrilo se presenta a un concurso de televisión, una idea que surgió en una clase con alumnos (“qué pasaría si un cocodrilo se presentase a Pasapalabra”, por ejemplo).


        Se trata de unir un sujeto y un predicado en forma de hipótesis, colocar un personaje alrededor del cual hacernos preguntas y el cuento irá fluyendo de forma fantástica.

        Por eso, cuando Rodari unió “sombreros” y “llover”, pensó en qué ocurriría si un día lloviesen sombreros y escribió: “Cuando en Milán llovieron sombreros”, que fue cubierta de sus famosos “Cuentos para jugar”.


    Trabajando con las figuras del teatro de sombras, me encuentro con un saxofonista y me pregunto ¿qué pasaría si el saxofón fuese mudo? A partir de aquí hay que hacerse preguntas, ponerse en distintas situaciones y dejar que… el saxo suene. Así fue como escribí la historia de CASIMIRO CAMISÓN. Para leerla con comodidad, mejor picar en las imágenes.







Añadir título












Rodari 2: El binomio fantástico

    Después de la entrada Rodari 1 con “la piedra en el estanque”, y de la entrada de presentación, vamos con una nueva reseña biográfica

Y una nueva estrategia:


    Sin duda es la dinámica clave para crear historias fantásticas, es la herramienta más poderosa del superhéroe Rodari. Básicamente se trata de unir dos palabras tomadas al azar con preposiciones, conjunciones  y artículos de tal manera que aparezcan combinaciones descabelladas que nos lleven a una historia fantástica.

    A ver qué podría pasar con Tarro y con Ruido (la segunda ha surgido por el fuerte sonido de la r de la primera, ha venido como piedra en…):


Un tarro lleno de arroz salió rodando por encima de los guijarros de un riachuelo, repiqueteando con mucho ruido. Las ranas arropaban a sus renacuajos, los gorriones reían desde las ramas y una urraca rogaba que el tarro se rompiera y así poder robar el arroz.

Pero rápidamente un  ruiseñor rodeó al tarro con un vuelo raso y lo arrastró hasta una roca marrón.  Allí estaba Ramón, un niño rubio con un jersey rojo y una gorra rosa que agarró  el tarro y lo amarró con una cuerda alrededor de la tapa. Su perro Roque corría y ladraba.

De repente, el tarro se rompió, el arroz se derramó y Ramón y Roque corrieron a casa.

    El cuento, como fantástico, ha quedado poco lucido, solo que el sonido fuerte de la erre lo ha hecho ruidoso, pero muy divertido si lo leemos “en chino”, es decir, cambiando la erre fuerte por la ele.

***

    Una técnica para sacar binomios, puede ser con una pizarrita de dos caras. Alguien escribe una palabra por un lado y otra persona una segunda palabra por el otro sin haber visto la primera.  Ya tenemos el germen, ahora que salte la chispa. Si no se está habituado, podemos facilitar las cosas escribiendo por un lado un personaje (un animal da mucho juego) y por el otro un aparato y ya solo hay que unir ambas palabras.

    A ver este binomio: Araña / Coche


Una araña vivía en un coche desde que salió de la fábrica. Era un coche de octava mano, porque había tenido ocho dueños distintos, como patas tiene la araña, y a todos los había conocido. 

    Aquí se podría empezar a hablar de cada uno, pero las historias se separarían del binomio que las había generado… probablemente.


El coche estaba aparcado en el garaje. A oscuras. En silencio. Polvoriento. Aburrido. Entumecido. Añorando carreteras… Hacía mucho que lo habían olvidado. Casi no se acordaba de cómo se cambiaban las marchas.

De pronto, sintió un cosquilleo en su capó. Algo se acercaba hacia su parabrisas: ¡una araña!, ¡qué miedo!

¿Por qué había pensado lo del miedo, si a él no le asustaba ninguno de los bichitos? ¡Ah, ya! Por aquel escándalo que se montó el día que Pablito encontró una araña en el asiento de atrás. 

La última vez que vio a Pablito, era ya todo un Pablo que entró en el garaje a por una llave inglesa y ni lo saludó. ¡Ay que ver, con la de sitios a los que lo había llevado conducido por su padre!

La cosa es que la araña ya estaba frente al cristal y se alisaba unos pelitos de la cabeza mirándose en el reflejo. El coche saludó a la araña que dio un salto de ocho patas. Cuando volvió a aterrizar, ya repuesta del susto, saludó también al coche, porque los sobresaltos no deben hacernos olvidar la buena educación. 

Y comenzaron una conversación donde el coche le contaba las ganas de volver a viajar y la araña le decía que nunca había viajado y que también le gustaría conocer sitios nuevos.

“Pero ¿cómo podríamos salir de aquí?”, preguntó el coche. “Yo puedo trepar hasta el botón que abre la puerta del garaje”, le contestó la araña.

Y así lo hicieron. Mientras el coche se ponía en marcha, se revisaba el volante y los amortiguadores, comprobaba el buen nivel de gasolina y ponía a cero el cuentakilómetros, la araña trepó por la pared hasta el techo y se colocó sobre el botón. Y, con todas las  fuerzas de sus musculosas ocho patas, pulsó, y escuchó el ruido que hacía la puerta al empezar a abrirse.

Al poco, la araña se había metido dentro del coche por una ventanilla que le había abierto su amigo y ambos comenzaron un emocionante y divertido viaje.


Doña Patas, la más antigua araña del jardín, se bajó de su telaraña, se montó en su coche y se dedicó a visitar a los vecinos y las vecinas que la habían llamado por algún problema.

Los años vividos le habían enseñado un montón de cosas porque siempre había estado atenta a todo lo que pasaba a su alrededor, para eso tenía tantos ojos. Y además había aprendido a hacer varias cosas a la vez, para eso tenía tantas patas.

Su coche, el “arañocoche”, estaba equipado con todo tipo de herramientas y utensilios. Así, cuando llegó a casa de la mariquita, sacó martillo y clavos y cuerdas, pintura y brocha, aguja e hilo, un abanico y un refresco con su cañita. 

Y es que su “arañocoche” tenía un baúl de reparaciones, un costurero, la caja de pintora, los materiales para escribir, un kit de fontanería rápida, un aparato para ordeñar pulgones, una maza revientapiedras, unos instrumentos musicales para afinar el canto de los grillos, materiales de electricidad por si la luciérnaga se quedaba sin luz,… todo un coche especial para una araña especial.

Pues allí que entró en la casa de la mariquita. 

Con dos patas, martillo, clavos y cuerdas hacía una cerca para las mariquitas pequeñas recién nacidas, no fueran a caerse de la hoja grande en la que siempre vivió su mamá. Con dos patas, pintura y brocha, fue pintándole las manchas a todas las crías, que habían nacido lisas para disgusto de su madre. Con dos patas, aguja e hilo de seda, del que ella producía, reparó una esquinita de la hoja grande que se había roto por la fuerza de las lluvias pasadas. Con una pata se abanicaba y con la otra se bebía un refresco que se tenía más que merecido.

Cuando terminó, recogió todo, subió a su “arañocoche” y emprendió camino a las tareas que le esperaban en casa del saltamontes.

***


    Vamos a completar esta entrada recomendando el libro “El secreto del abuelo”, escrito con mucho Rodari por Carles Cano. Un abuelo inventa historias para sus nietos utilizando objetos que coge al azar. Cuando los niños le preguntan que cómo se inventa las historias, él les cuenta que asistió a unos talleres en los que practicaron “el binomio fantástico” de Rodari. Un libro con mucho encanto donde las ilustraciones de Federico Delicado lo elevan a un libro delicioso. Está en la colección El Duende Verde de la editorial Anaya.

 


sábado, 31 de octubre de 2020

Rodari 1: La piedra en el estanque

Una vez hecha la presentación de estas entregas, por la celebración del centenario del nacimiento de Rodari en la entrada anterior, vamos a encontrarnos  con un primer apunte biográfico del autor 


y una primera estrategia:


    En “La piedra en el estanque” el autor nos recuerda qué ocurre cuando tiramos una piedra al agua, y es que se producen ondas. Igual si soltamos una palabra al aire y esta nos recuerda a otras, por su sonido o por su significado, o vete tú a saber por qué asociación de ideas. A partir de esas “ondas” que se producen, podemos inventar una historia.

    Vamos a tirar al estanque la palabra mano. Nos puede traer a la cabeza manopla, y manillar,… incluso Manolo, por aquello de cómo comienza la palabra.
Por el sonido nos podría haber llevado a cano, sano, verano… o “rano”.

Con esto podríamos tener algo así como:
  

Manolo salió temprano como todos los días, a dar una vuelta con su bicicleta. Ya era bastante mayor, como se podía ver por sus canas y las arrugas alrededor de sus ojos y su boca. Pero se encontraba muy bien de salud y estaba dispuesto a aprovechar todas las mañanas de este luminoso verano.

        Hasta aquí el cuento dice poco como fantasía, por lo que tendremos que echar mano de la última palabra que nos salió:

Tras un rato pedaleando, se paró para tomar un poco de aire y un sorbo de agua cuando de pronto oyó una piedra que le saludaba… ¿una piedra? ¡No, en realidad era un sapo!

   -Un sapo, no. En realidad soy un rano –dijo el rano.


    A partir de aquí (donde el rano recuerda a Plop, el búho con miedo a la oscuridad),  ya podemos fantasear: es un príncipe encantado, es un rano que fue a la Universidad, es un duende transformado para ponerle una prueba a Manolo…

***

También podríamos haber tirado la piedra letra a letra, como acróstico, a ver qué sale:

Murciélago

Aceite

Noche

Ostra

Murciélago ha generado la palabra noche y podríamos pensar que era de los que comen frutas y se iba a preparar una ensalada de manzanas para lo que necesitaba algo de aceite… Sin embargo la palabra ostra no se ve muy claro si echarla a la ensalada o no.

Maíz

Arcón

Nata

Olvido

La ensalada de antes ha traído el maíz y tal vez la nata, pero sigue sin tomar un cuerpo fluido para un cuento. Intentemos meter algún verbo, algún adjetivo,…

Montón

Animales

Navegan

Oscuro

Claramente nos surge sujeto y predicado y podemos tirar de ello haciéndonos preguntas: ¿qué animales?, ¿por qué navegan?, ¿por qué por la noche?, ¿cómo es el barco?, ¿de dónde ha salido?,… así nos ira surgiendo una historia que podría ser:

          


        El incendio estaba siendo terrible. En la oscuridad de la noche, las llamas dibujaban la devastación, la madera crepitando ponía una dramática música de fondo, y el viento alimentaba el dolor del bosque ardiendo.

         Los poco animales que habían podido llegar al río, tosiendo por el humo y llenos de cenizas, se pararon a tomar aire y pensar qué podían hacer.

    -Mirad, por ahí viene un tronco enorme flotando río abajo –dijo la ardilla señalando a un gigantesco roble que, quemado por su base, había caído al agua y ahora era arrastrado por la corriente.

       La liebre dio un salto agarrando al lagarto por la cola y aterrizó en el árbol salvavidas. Les siguieron un tejón de la mano de la ardilla, un zorrillo con un torpe búho, cegado por la luz del fuego y montado en su lomo, y una urraca que revoloteó la última hacia el improvisado barco.

           Así los siete, agarrados a las arrugas de la corteza del árbol comenzaron a navegar cuando, de pronto, una curva en el curso del río desvió el camino entrando en una gruta oscura de la que no podían salir ya que algo impedía que el agua siguiera adelante.


        La gruta estaba cada vez más llena de agua. Los animales estaban aún más asustados que con el fuego. La urraca voló hacia la entrada que habían dejado atrás para buscar alguna ayuda y encontró a los mejores rescatadores para ese momento: una pareja de castores, pero… ¿les daría tiempo a desatascar la salida de la gruta o antes llegaría el humo del incendio, o el propio fuego, o el nivel del agua subiría hasta ahogar a los animales?




        Bueno, la “mano” nos ha llevado hasta una historia que de una situación mala ha pasado a otra peor. Sin embargo “se ve luz al final del túnel”, nunca mejor dicho, y seguro que la acabaríamos de manera feliz, aunque el bosque tardará mucho en recuperarse.

(Las ilustraciones han sido tomadas de Internet sin que apareciera registro de autoría en ningún caso)

 

 

100 años de Rodari, 100

 


    El 23 de octubre se cumplían los 100 años del nacimiento de Giovanni Rodari, conocido por todos como Gianni Rodari.

             A lo largo de cinco días (del 19 de octubre al 23) he grabado unos vídeos en colaboración con la Librería Plastilina para celebrar este importantísimo aniversario.

Así he ido dando pequeños datos biográficos, he reseñado algunas de las estrategias de su gramática y he recomendado algún libro donde viéramos el fruto de trabajar con alguna de esas técnicas.

Ha sido un trabajo placentero y me merece la pena recogerlo aquí siendo un buen motivo para volver a ponerle las pilas a este blog.



LA GRAMÁTICA DE LA FANTASÍA

Rodari recogió sus técnicas de fabulación en un libro que en castellano se llama “Gramática de la Fantasía. Introducción al arte de inventar historias” (muy modesto por su parte con lo de “Introducción”).

Afortunadamente cayó en mis manos cuando empecé a trabajar como maestro y me ha acompañado hasta mi jubilación. Espero haber honrado su filosofía y dado buen uso a sus propuestas. 


    Después de muchas reediciones que han quedado en el camino, la editorial gallega Kalandraka nos trae una nueva edición que tenemos que aplaudir porque es un libro que debe seguir acompañando a los docentes y a todos los mediadores entre niños y libros o, mejor aún, entre niños y su formación, por lo que estaría de lujo que padres y madres comprometidos lo tengan, lean y practiquen con sus hijos e hijas.



Y empezamos con las sesiones que, al grabarlas después, irán apareciendo antes al entrar en el blog. 

Para empaparse bien de la vida y la obra de Gianni Rodari, el blog de Ana Garralón, “Anatarambana”, nos propone distintas visitas a otros tantos artículos, incluido uno de la propia autora. Picar aquí.





jueves, 2 de abril de 2020

Hoy, 2 de abril, Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil





Como ya he recogido año tras año, desde el inicio de este Blij y desde siempre en el Suplemento de Educación de Diario de Jerez mientras participaba en él, el 2 de abril se conmemora el aniversario del nacimiento del escritor Hans Cristian Andersen. Aquí tenemos una entrada sobre dicho autor en este mismo blog.



Pues con este cumpleaños, IBBY encarga a un país miembro la elaboración de un texto y un cartel para celebrarlo. Este año le corresponde a la sección de Eslovenia, que difunde el mensaje de Peter Svetina (con el título de «Hambre de palabras»), ilustrado por Damijan Stepančič.

Aquí, en Babar,  podemos encontrar el texto que se lee mejor que en la página oficial de OEPLI (que además han olvidado poner el país invitado).



No reproducimos aquí el texto porque se puede picar en los enlaces ofrecidos y poder leerlo, copiarlo, incluso obviarlo. Porque el texto de este año podría valer para celebrar el Día del Libro, "el de adultos", es decir, no parece pararse especialmente en lo que el libro infantil supone o podría suponer para los pequeños, aunque hable de dos jóvenes lectores.

Total, IBBY tenía que celebrar su congreso bianual y dar a conocer los nombres de los Premios Andersen para escritores e ilustradores (entre estos últimos figura como candidata la española Elena Odriozola), pero por ahora todo está pendiente.

Eso no quiere decir que no se celebre el día en honor a las 215 velitas que pondríamos en la tarta de Andersen como gran autor de LIJ. Así en la red, especialmente en Instagram, se podrán escuchar cuentos contados por sus autores o por las editoriales (lo que suena a autopromoción y propaganda) ya que se ha puesto un poco difícil eso de que quien quiera cuente cuentos, sacados de libros, en Internet:


Mucho se puede hablar de esto, Román Belmonte lo hace en su blog.




Nosotros, Librería Plastilina y yo, estamos pidiendo permiso y por ahora nos movemos con  ellos para seguir contando cuentos, en Facebook (en el muro de la Librería se cuelga uno cada día) y en Instagram. Eso sí: el libro se presenta (autoría y editorial), se cuenta de una forma más o menos animada y cuando procede se habla de la colección o de algo más para animar a su lectura, que es el objetivo, claro.


Por último, contaros que la Asociación de Editores de Madrid propone llevar la celebración al aplauso de esta tarde a las 8. Algo a lo que nos sumamos y que la asociación comenta en su web  con la ilustración de Andrés Guerrero.


Pues nada, que ustedes lo celebren bien.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

El ilustrador Miguel Cerro, Premio Plastilina 2019

Como cada año, la Librería Plastilina concede junto con una serie de “blogers” (de otros tantos blogs dedicados a la LIJ), los premios al mejor álbum ilustrado publicado el año anterior y a un ilustrador por su trayectoria. Este año, el ilustrador ha sido Miguel Cerro.

Le dedicamos un pequeño homenaje presentando alguno de los títulos que ha ilustrado (e incluso escrito en algún caso).

Señor Sí 
Escrito por Carmen Gil y editado por Cuento de Luz.  Un libro sobre la necesidad de la asertividad: hay que aprender a decir que No. De texto ingenioso, el ilustrador se limita a una representación literal de lo contado para potenciar el mensaje, con poca presencia de fondos pero con un diseño del protagonista que nos hace recordar la i del sí con su tilde por cabeza. 
El Comité de Libros Infantiles de Bank Street College of Education de Nueva York ha elegido los mejores libros infantiles en español del año 2019, para libros publicados durante el 2018, y uno de ellos es este “Mister Yes”. Este libro ya había conseguido la Medalla de Oro en la categoría Picture Books all ages en los Moonbeam Awards 2018 (EEUU).

Presentes 
Escrito por Margarita del Mazo y publicado por Avenauta. En palabras de la autora “es un libro muy especial donde hablamos cómo sutilmente, una persona puede destrozar a otra sin llegar a la violencia física. El maltrato es mucho más”.
Un texto con mucho lirismo para un tema sórdido, donde las ilustraciones adquieren un valor metafórico casi mágico, poniendo texturas, colores y formas al servicio de lo que se cuenta y plasmando en las expresiones todo el dolor que se encuentra en estas situaciones. 


Un trocito de horizonte
Escrito por Arturo Abad y publicado por OQO editora. ¿Y si el tesoro que persigue un pirata es conseguir un trocito de horizonte? Normal, tanto navegar viendo el horizonte y sin poder llegar nunca hasta él. ¿Absurdo, imposible? Cuestión de resolverlo con la ingenuidad de un juego de niños. 
Libro poético e inteligente para lo que Miguel Cerro despliega un montón de recursos en plan guiños cómplices que plantean un mundo como si de un decorado se tratara (incluyendo una alusión a la tortuga cosmogónica).

La luna de los deseos
Escrito por Gema Sirvent y publicado por Ediciones Mensajero. Un libro que para hablar de la necesidad del amor y la compañía por encima de los bienes materiales, utiliza el carácter mágico que podría tener el que la luna se nos presente en sus distintas fases. 
Esto da pie para que el ilustrador juegue con el negro de la noche de fondo frente a una luna enorme y brillante ofreciendo unas páginas de contraste y belleza.

Las gafas del abuelo


Escrito por Roberto Aliaga y publicado por EDEBÉ. Nos encontramos con otro libro de Aliaga en el que el texto nos da una primera lectura de la historia mientras que las imágenes cuentan la historia paralela que se esconde tras la primera (como ya hiciera con “Superhéroes”, en Anaya). 
El libro funciona como un tándem en el que autor e ilustrador perfectamente conjuntados cuentan una misma historia desde dos perspectivas perfectamente conjuntadas, donde el trabajo de Cerro va a destacar en la creación de unos personajes absolutamente creíbles y entrañables.

Historia de un calcetín desparejado
Escrito por Rafael Nieto y publicado por La Fragatina. Aquí se podría hablar de una historia de esperanzas, de segundas oportunidades, de reciclaje,… o de crítica a la deslealtad, al cotilleo, al rendirse… pero creo que para el pequeño lector será un libro divertido desde el momento en que el protagonista es un calcetín y la historia termina muy bien. El ilustrador sabe darle la vida necesaria a los personajes y resuelve cambiar el color blanco de todo calcetín deportivo por el color verde, para así poder usar fondos claros y que siga resaltando.

El tesoro de Ofelia
Escrito por Carmen Gil y publicado por Amigos de Papel. De nuevo piratas y tesoros pero muy particulares, ya que tenemos a unas pirataa y a un descubrimiento de uno mismo como tesoro. Un texto casi de retahíla, con formato de cuento popular, donde el ilustrador abusa del color para los fondos y de algunas formas (como la pelambrera de la protagonista) haciendo que la pequeña parezca alta. Son juegos visuales que a los más pequeños a los que se les lea el libro gustarán mucho y disfrutarán junto con quien se lo lea.

¡Olé!
Escrito por Txabi Arnal y publicado por La Guarida Ediciones. Un texto con la más pura estructura de la retahíla acumulativa en el que se van añadiendo personajes y repitiendo elementos anteriores lo que invita a la participación del lector con sus predicciones. El prolífico escritor vasco se sirve de una ardilla andaluza y un elenco de variados animales para montar un escenario único y divertido, que Miguel Cerro retrata con todo el humor y el amor que los personajes ponen en su exigencia por hacer un espectáculo a la altura de su público: el sol y la luna. El tamaño de los grillos y el tamaño del sol, hacen que el ilustrador juegue con primeros planos a planos panorámicos dándole todo el ritmo que la historia necesita.

Naranja azulado
Con texto del autor y publicado por Editorial Zumaque en la colección Milyuncuentos. ¿Qué pasa cuando un ilustrador ha tenido una idea y la convierte en historia que escribe e ilustra? Que la pone al servicio de sus deseos plásticos y consigue mostrar sus intereses, su potencial, su creatividad, su libre expresión (si luego hay un editor que se lo publica como libro, claro). Este es el caso, desde el principio son los colores (complementarios) los que generan a los personajes y los ambientes, ya que es la diferencia de temperatura de dichos colores la que da lugar a  los mundos antagónicos en los que el amor quiere y tiene que sobrevivir. Una historia que el autor eleva a la categoría de cosmogonía personal y que invita a leerse varias veces descubriendo nuevos detalles cada vez.

Después de la lluvia
Es el libro con el que conocimos a Miguel Cerro, autor completo de este álbum que ya reseñamos y podemos encontrar aquí. 

De este libro, el autor habla así:

En 2015 realicé este libro que cambió mi situación como ilustrador, con él gané el VIII Premio Internacional Compostela de Álbum ilustrado de aquel mismo año y desde entonces, aparte de aquel premio, fue elegido como uno de los 100 mejores libros del año en LIJ, en la lista de Honor Clij en 2016 @revistaclij , fue seleccionado para la 26 Bienal de Bratislava de ilustración en 2017, y ser el libro con el que me seleccionaron como único ilustrador español en la lista de Honor de la #ibby en 2018.

Además, este libro ha sido traducido aparte de las lenguas oficiales peninsulares, al coreano, al chino, al francés, al italiano y al inglés (EEUU), y lleva ya vendidas varias ediciones.
Hasta ahora es el libro más importante que he realizado por lo que significó y por todo lo que me ha traído después, además de darme la visibilidad que todos los ilustradores y creadores en general necesitamos para que otras editoriales y clientes puedan valorar nuestro trabajo y poder realizar trabajos como este.
Espero que este zorro siga dándome alegrías y siga viajando por el mundo. Muchas gracias a @kalandrakaeditora por tanto.